Hace 18 años hubo un caso igual al de Agustín, Ariel y Alonso
Hijas de Karen Vidal se llaman Camila, Carolina y Carla.
Cuando eran guaguas, a las gemelas Camila, Carolina y Carla solo las reconocían por el color de sus aros: celeste, rosado y rojo, respectivamente. Pero ni siquiera ese método era infalible para evitar confusiones, recuerda Karen Vidal, su atareada madre.
«Como faltaban manos para ayudarme, venía mi mamá. Una vez le pregunté a qué guagua le había dado leche y me dijo que a la de aros rosados», recuerda. Karen le respondió»mamá, yo le di a la misma».
El 25 de septiembre de 1991 terminó en Punta Arenas su embarazo monocorial, es decir, un óvulo que se dividió en tres. Las niñas ocuparon una misma placenta y son 99 por ciento iguales.
Un caso muy raro, que según los especialistas llega a buen término una vez cada 20 años y que se repitió con los niños que nacieron el viernes en Santiago.
Hoy, cuando las hermanas Díaz ya cumplieron 18 años y siguen usando los mismos colores para distinguirse, su madre, operadora de la central de alarmas de Bomberos en Punta Arenas, les dice a los padres de Agustín, Ariel y Alonso que es posible sobrevivir a la demandante tarea.
«Lo vi bien aproblemado al pobre papito. Mi consejo es que se ve difícil, pero no es imposible. Se puede», dice la mujer que se las batió con las crías solo con el sueldo de su marido, que trabaja en el transporte de áridos. «Imagínate, cambiaba 24 pañales al día y preparaba 21 mamaderas».
-¿Eso era lo peor?
-No, lo peor es ahora, porque son adolescentes y los pololos las rondan. Yo diría que la parte más compleja es la sicológica, que asuman su identidad y se convenzan de que son tres personas diferentes. Son ellas y el resto. Hablan al mismo tiempo, pero tienen una telepatía salvaje con solo mirarse a la cara.
-¿Andan siempre juntas?
-Logré separarlas. La Camila está en la casa, Carolina es cajera de un minimarket y Carla es radioperadora en un radio taxi. Trabajan por turnos y ya no están tan desesperadas por verse.
Recién nacidosLos Pavez ya tienen coche triple
La generosidad de una pareja, que les donó en la mañana de ayer un coche de paseo triple, ayudó a que Ariel Pavez respirara un poco más tranquilo. «Ya conseguimos eso, que era importante», explica el flamante padre de Ariel, Alonso y Agustín, los trillizos idénticos que nacieron el viernes en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Agrega que los retoños pasaron bien su primera noche en el recinto asistencial, al igual que la madre.
-¿Cómo está usted?
-Cansado.


