Heredero de Manolete anotó el gol del triunfo y le dio el título a Colo Colo ante la UC en la Sub 11
Él nació con una insuficiencia renal y lo operaron tres veces, de hecho perdió el riñón izquierdo, pero Santi nació con una pelota en los pies y siempre le dije a mi señora que él tenía un don, contó el exfutbolista.
Por un instante, los hinchas presentes en el estadio Monumental parecieron meterse a la máquina del tiempo hasta retroceder a los años 90. Este sábado, Colo Colo venció en Macul a Universidad Católica en la finalísima de la categoría Sub 11 y el único gol del partido lo anotó nada menos que Santiago Neira, el hijo de Manuel Neira. Mezclado en el público, el ex goleador albo saltó extasiado de orgullo y junto a Francisca Morales, su esposa, derramaron lágrimas por esta primera copa que levanta su retoño.
Muchos sintieron que la historia se repetía. Santi, al igual que su padre, inmortalizó su nombre justo frente a la UC, tal como lo hizo el otrora crack del Cacique cuando aportó un par de dianas en la definición del Clausura 2002, campaña que más tarde se bautizó como la del campeón en la quiebra. Y 23 años después, Manolete advierte que «este es el momento de mi hijo. Y yo que estuve ahí, me siento muy orgulloso por lo que hizo este fin de semana, que fue redondo. Imagínate, jugar contra la Católica en un partido muy difícil y que en los últimos minutos mi hijo Santiago haga el gol del triunfo… Fue un orgullo gigante y una doble felicidad».
¿Qué sintió cuando Santiago anotó el gol?
«Uuufff, un sinfín de cosas. De partida, Santi estuvo muy nervioso durante la semana, porque mi mamá estuvo internada por un problema cardíaco. Así que este gol fue un desahogo y también un premio para él por todo lo que ha debido luchar desde que nació».
¿A qué se refiere?
«Santiago nació con una insuficiencia. Se trata de un sistema de doble riñón derecho y ureterocele gigante. Entonces, él nació con una insuficiencia renal y le tuvieron que hacer tres operaciones y, de hecho, perdió el riñón izquierdo. Por eso yo siempre me cuestioné que Santiago pudiera jugar. De hecho, el doctor me dijo que no podría hacer deportes de riesgo, como el rugby, o de mucho contacto. Pero Santi también nació con una pelota en los pies y siempre le dije a mi señora que, a pesar de sus operaciones, él tenía un don».
¿Y cuál es ese don?
«Ese don es el que se refleja en el gol. Yo tenía también el talento del gol y Santiago nació con un don, lo heredó».
¿A qué edad Santi partió en el fútbol?
«Desde los seis estuvo en la LIF y después lo llevé a Colo Colo a partir de la Sub 8. No ha sido fácil, porque obviamente en este país ser el hijo de es complicado, porque se viene a la cabeza inmediatamente que hay pituto, que hay cuña y todas esas cosas».
¿Ha tenido que ser fuerte mentalmente, entonces?
«Claro, yo creo que Santi, para la edad que tiene, ha tenido que ser muy fuerte para sortear todo este tipo de cosas. Pero él se ha ganado su espacio en Colo Colo con esfuerzo y a punta de goles, que es lo que trato de inculcarle a él y a todos los niños. Hablo mucho con él de las cosas que hacemos con la Fundación Comunidad Creciendo Juntos, donde combatimos el bullying, la violencia y la deserción escolar a través del deporte. En Buin, que es donde trabajamos, hemos conseguido grandes cosas, bajando los niveles de violencia escolar y haciendo del deporte una forma de adquirir valores en la vida».
¿Y a Santi le ha mostrado los videos de sus goles?
«Sí, claro, él ha visto todos mis goles y ha tenido la suerte de ir a los partidos míos de ahora, como cuando enfrentamos a las leyendas de River y me tocó hacer el gol. Y yo se lo dediqué a él. Siempre estoy traspasándole un poquito todas las cosas que viví».
¿Y también le ha enseñado los trucos del puesto?
«Es que como decía, hoy trabajo en la formación de niños a través del fútbol en colegios. Y a Santi le explico cómo se tiene que mover, cómo tiene que aguantar el balón, cómo tiene que llegar al primer palo, el control, el pase o cómo definir rápidamente. Eso es un complemento a todo lo que recibe en la Sub 11 de Colo Colo, donde hay profesores espectaculares y por eso también pudieron levantar esta copa».
¿Hay Neiras para rato en el fútbol, entonces?
«Esperemos que sí. Mateo, que es el más grande, en un comienzo también le gustó el fútbol y estuvo en Colo Colo, pero ahora juega por el colegio y en otra posición. Y Clemente, que es el más chiquitito, tiene cinco años y también es futbolero. Él sigue a su hermano, me sigue a mí y nos acompaña a todos lados».


