La canoísta chilena está en pareja con Maxime Beaumont, también deportista, y en octubre piensa recorrer el sur con él
Nunca había sentido que encajaba tan bien con alguien. Nunca peleamos, dijo Mailliard, quien sigue en París, después de competir en los Juegos Olímpicos.
Después de su participación en los Juegos Olímpicos, la canoísta María José Mailliard (33) seguirá en París hasta la próxima semana, pero con otras inquietudes en su cabeza. Deberá decidir sobre cómo continuar su carrera y si seguirá viviendo en Mallorca o deba buscar otro centro de operaciones. Por lo pronto, en octubre viajará a Chile para recorrer el sur, en compañía de su pololo, el también canoísta francés Maxime Beaumont (42), quien es una figura en su país luego de ganar medalla de plata en Rio 2016.
«Nos conocemos desde el 2019 por el canotaje en las competencias, mundiales y copas. Siempre hemos tenido muy buena onda. La primera vez nos juntamos a comer en París, cuando fui de vacaciones y tenía que hacer un par de trámites de mi abuelo. Ahí me dijo que nos juntáramos a almorzar».
¿Qué pasó después?
«Desde que nos conocemos, como que yo sentía algo y ahora él me dijo que también le gusté desde el principio. Era como que había algo entre nosotros. Cada vez que me veía, él tenía una sensación de algo, igual que yo. Había una atracción de siempre y los dos sentíamos lo mismo. Yo lo veía de repente en fiestas, pero siempre fue súper respetuoso conmigo».
¿Desde cuándo que están juntos?
«Hace un poquito más de un año terminé una relación tóxica y estuve como siete meses sola. Este año, en febrero, me fui a un centro de entrenamiento en Portugal. Cuando llegué, dije qué bacán y se me vino Max a la cabeza. Pensé que sería bacán que Max estuviera ahí. Y sin estar pololeando todavía. Al día siguiente, me doy vuelta y estaba ahí».
¿Cómo que estaba ahí?
«En Portugal, en el mismo lugar de entrenamiento que yo. Coincidimos en un campamento de entrenamiento sin programarlo. Yo estaba soltera y siempre había sentido algo por él. Y ese día no sé por qué se me vino a la cabeza. Y al día siguiente, me doy la vuelta y él estaba ahí junto al equipo de Francia».
¿Y le saltó el corazón?
«Dije que no podía ser, aunque el universo nos estaba juntando. Ahí comenzamos a hablar. Yo le dije que nos juntáramos. Dentro de las actividades del lugar, íbamos al sauna y lo invité a ver películas en mi pieza, a mi departamento. Y de ahí nunca más nos separamos».
¿Qué película vieron?
«Vimos La Propuesta 2, que es bien entretenida. Es una de mis favoritas».
¿Max Habla español?
«Sí, un poco. Ahora que está conmigo está aprendiendo mucho más. Yo no hablo francés, pero también estoy empezando a aprender. Le entiendo cuando me habla lento. Nos comunicamos más en inglés».
¿Quizás hubo conexión por su ascendencia francesa?
«Puede ser, pero estoy contenta. Sus papás, Cristine y Maxime, me vinieron a ver en los días de competencia. Salimos a comer con mi familia».
¿Qué le gusta de Maxime?
«Me gusta todo de él. La verdad es que nunca había sentido que encajaba tan bien con alguien. Nunca peleamos. De repente discutimos por cosas estúpidas, pero eso nos dura un segundo, porque lo conversamos y se acaba el problema».
¿Lo invitó a Chile?
«En octubre vamos a Chile a dos matrimonios, uno de mi prima y otro de un amigo. Maxime no sabe nada de Chile, pero le he mostrado fotos. Le encanta el manjar. Mi mamá me trajo una bolsa de manjar Colún y le di. Le encantan las cosas dulces igual que a mí. Queremos ir al sur, porque me encanta el verde, las plantas y el bosque. No he tenido la oportunidad de visitarlo bien. Por los entrenamientos siempre estoy apurada. Nunca tengo tiempo de nada, pero ahora que se acabó el ciclo olímpico tengo un poco más de tiempo. Quiero ir a Pucón, Valdivia y pasar hasta Bariloche».


