El ex ídolo de Boca Juniors acompañó a Pepe Rojas en su despedida
En Chile los clubes son ordenados, cumplen con los contratos y la reglamentación, dijo el DT, que quedó sin pega, después de descender con Fortaleza en Brasil.
La última vez que Martín Palermo visitó Santiago fue a fines de 2023. Cuando Blanco y Negro se cabeceaba por encontrar un nombre que apagara el incendio por la salida de Gustavo Quinteros, Palermo cruzó la cordillera para tomarse un café con Aníbal Mosa. «Fue una visita corta. Me reuní con la gente de Colo Colo, pero bueno, al final Jorge Almirón agarró el equipo», recordó el máximo goleador histórico de Boca Juniors, que esta vez regresó a Chile para participar de la despedida de José Rojas en el Estadio Nacional, donde marcó un gol, el único de su equipo, y mostró chispazos de sus mejores momentos en el primer tiempo.
A Pepe lo conoció en 2021 cuando ambos coincidieron en Curicó Unido y desde lo profesional pasaron a cultivar una amistad, gracias a que el ex capitán de la U fue el puente para que se ganara al camarín tortero. «Me ayudó mucho en mi paso de ese momento en Curicó con el grupo, con el plantel, donde las cosas no estaban bien y él fue un referente», lo describió el platense de 52 años, que no oculta sus deseos de volver a dirigir en la liga chilena después de quedar sin club por el descenso de Fortaleza en Brasil.
¿Pasó de ser jefe a amigo de Pepe Rojas, entonces Martín?
«Sí, lo considero un amigo y después seguimos mucho en contacto. Nos hemos cruzado una que otra vez en la Conmebol. Sé que está también con el tema de representantes y a veces hemos tenido algunas charlas por distintos jugadores».
¿Qué significa para usted volver a Chile?
«Mucho, Unión Española fue el primer club que dirigí fuera de Argentina. Y los dos años y medio que estuve lo pasé muy bien, fue una experiencia muy linda. Era mi comienzo como entrenador y se hizo un buen trabajo. Luego en Curicó fue más difícil por la pandemia. Pero guardo los mejores recuerdos de Chile. De hecho, a mi videoanalista, Renato Cornejo, lo conocí en Unión y sigue trabajando conmigo».
¿Le afectó el descenso de Unión?
«Sí, fue duro. Para mí, después de los grandes de Chile, Unión es un equipo poderoso, que siempre fue protagonista, peleó cosas importantes y tenía una estructura fuerte en Chile. Y bueno, lamentablemente, siempre hay motivos de por qué un equipo termina bajando».
¿Ha tenido la oportunidad de volver a dirigir en nuestro país?
«En algún momento tuve una conversación con un club, pero por alguna razón, no firmé. Siempre hubo contacto con la gente de Colo Colo, pero ahí tengo la puerta abierta para regresar en algún momento».
¿De verdad le seduce dirigir en Chile?
«Sí, porque los clubes en Chile son ordenados, cumplen con los contratos y la reglamentación. Me gusta eso de que los clubes no pueden tener deuda con los planteles. Las estructuras de los clubes son buenas, obviamente cada uno va dando su paso, como lo ha hecho Católica con su estadio. Ojalá el día de mañana Universidad de Chile pueda también tener su estadio propio, como lo tiene Colo Colo o Unión Española también».
¿Cómo ha visto el nivel de los futbolistas chilenos en Argentina?
«Han tenido su adaptación y cada uno ha respondido bien. Creo que el caso más destacado es el del chico de Independiente, Felipe Loyola, que ahora fue vendido. El de verdad tiene nivel de Selección. A Carlos Palacios le ha costado por la exigencia de Boca y algunas pequeñas lesiones, pero bueno, estar en Boca te lleva a esa exigencia».
¿Cree que con ellos alcanza para subir el nivel del fútbol chileno?
«Yo siento que Chile tiene que volver a encontrar una nueva generación de jugadores y eso no es rápido ni fácil. En mi etapa anterior, cuando Chile ganó esas finales a Argentina, había una generación de grandísimos jugadores, pero para todos pasa el tiempo. Creo que Chile tiene que volver a recuperar el entusiasmo».


