Dos horas en la manicure y 50.61 segundos en clasificar a semis del Mundial: los tiempos de la chilena en Tokio
La campeona panamericana de los 400 metros planos irá a buscar un puesto en la final. No me voy a guardar nada, advierte.
La segunda jornada del Mundial de Atletismo tuvo su plato fuerte en las finales de los 100 metros planos, pero vivió también las clasificaciones de los 400 metros planos. Ahí Martina Weil se anotó por primera vez en las semifinales, al ubicarse segunda en el heat 3, tras la estadounidense Sydney McLaughlin-Levrone.
Con 50.61 segundos, la chilena logró un puesto entre las 24 clasificadas que buscarán uno de los ocho boletos a la final. La norteamericana registró 49.41.
Martina volverá a competir la noche de este martes en Tokio (9:23 horas de Chile). Las dos más veloces de cada una de las tres series, más los dos mejores tiempos del resto, se anotarán en la definición del jueves 18.
«Como hay que seguir corriendo, la idea no era salir como una loca a buscar mi mejor marca, así que mientras menos energía gastaba, mejor, para llegar bien a las semifinales», explica sobre su estrategia.
¿En las semifinales sí deberá exigirse más?
«Sí, ahí sí. No me voy a guardar nada para pasar a la final».
La chilena contó con el apoyo de sus padres, Gert y Ximena, aunque esta última también se mantuvo cumpliendo sus obligaciones en World Athletics. Su pololo, Alison don Santos, debió ausentarse.
«Él corre mañana. Me dijo que a las series no me acompañaba, pero a la final, sí. Corremos en días desfasados y hoy él ya había tenido que hacer cosas para los medios, por lo que venir con este calor era mucho, poco profesional».
¿Y cómo maneja este calor con la humedad?
«Sí, la humedad está dura. Salir a las 4 de la tarde del hotel fue como salir de un refrigerador y entrar a un horno. Pero para correr prefiero eso que el frío, así que no me puedo quejar. Igual llevo varios días acá porque me vine de concentración una semana antes».
¿Y para adaptarse también al cambio de horario?
«Claro, de hora, de clima, todo. Y porque también es rico despejarse, no tener que hacer las cosas de la casa, lavar ropa, platos, cocinar. Me gusta mucho Japón, lo que he podido ver, la comida que he probado. Y a mí que me encanta el skincare, el maquillaje. Japón es como el país de eso. Y es entretenido ir a las tienditas, a ver qué tienen de comida, de suplementos, de snacks. Es como otro planeta. Ir con el teléfono y con el traductor de Google Lens, revisando todo, ha sido entretenido. Es una cultura distinta, son muy ordenados. O sea, si el desayuno es hasta las 10, a las 9:40 ya no te dejan entrar. Ya me lo he perdido dos veces, porque me gusta dormir lo más posible, pero igual uno puede ir a hacer los smoothies al 7-Eleven, afuera del hotel. Y ahí están todos los atletas en lo mismo».
Luce una manicure distinta.
«Sí, para mí las uñas siempre han sido súper importantes, las tengo siempre hechas y yo sé que en Japón es una locura el tema, así que estuve haciendo investigaciones de dónde era el mejor lugar. Encontré uno cerca del hotel y fue una experiencia de locos».
¿Son de gel?
«Sí, y tienen una cantidad impresionante de cajones y closet de cositas y brillitos para ponerles. Esto está hecho con aerógrafo y usaron un montón de técnicas que nunca había visto. Me tuvieron que sacar todas las que tenía y hacerlas de nuevo. O sea, son mis uñas normales y les ponen una capa de gel arriba. Luego los detallitos, hay piedritas, esto está hecho de gel y tiene como el cromo encima, esto está hecho con aerógrafo y esto está pintado a mano. Un nivel de detalle impresionante. Fui con una compañera de mi equipo en Bélgica y cuando llegamos al hotel, las demás belgas querían saber dónde nos las hicimos, así que terminó yendo todo el mundo».


