El cuerpo de David apareció en una cancha: sospechan de patrulla de marinos
Le pegaron hasta que murió a mi pajarito, reclamó Elsa, la mamá del cartonero asesinado a golpes.
A los 84 años Elsa Ruiz llegó como pudo a la cancha de tierra que le indicaron. Cerca de un arco estaba David Riquelme, su hijo de 45 años, muerto. La última vez que Elsa lo había visto fue cerca de la medianoche del miércoles, cuando David se tomó las pastillas para su epilepsia. «Me dijo que se iba a entrar al tiro», recordaba ayer, mientras velaba a su hijo en Hualpén, la azotada Región del Biobío.
El amargo día de la mujer se había iniciado cuando un vecino llegó a contarle que su hermano Iván apareció arrastrándose en la casa y a duras penas balbuceó que su amigo estaba en la cancha del barrio, donde los habían dejado unos militares tras un largo paseo. Iván y David tuvieron la mala ocurrencia de salir bajo el toque de queda, supuestamente a comprar cigarros.
Elsa quedó desolada al llegar al lugar. «Le pegaron los militares, le pegaron hasta que murió a mi pajarito. Lo llevaron para Lenga y después lo trajeron y lo vinieron a botar, amarrado. ¿Cómo pueden ser tan salvajes los hombres para castigar? Debieron haberlo mandado para la casa no más», lamentó.
El fiscal jefe de Talcahuano, Andrés Cruz, confirmó que «el cuerpo presenta lesiones que corresponden a diversas policontusiones y una fractura costal en su lado izquierdo, de lo que se puede inferir que murió por múltiples golpes».
El amigo de David relató en la fiscalía que fueron abordados por un grupo de al menos cinco sujetos, quienes los obligaron a subir a una camioneta cerca de las tres de la mañana. Los ataron y golpearon con armas. Iván reconoció el uniforme y las botas de los marinos. De confirmarse la versión del amigo de David Riquelme, el caso pasaría a la Justicia Militar.
Elsa, quien trabajaba recolectando cartones con su hijo David, ayer vio rodeada su casa de carteles que pedían justicia. «No sé por qué lo hicieron, si este niño no era ladrón ni buscaba mocha, y le vi que tenía marquitas en la mano de que lo habían amarrado. Y en los pies No sé qué se imaginaron los militares. Lo pescaron como si fuera un perro, un animal», alegó.
-«Si tienen que matar, maten»
Marcelo Rivera, alcalde de Hualpén, llorando a Radio Bío-Bío tras los primeros saqueos en la zona.
-La Armada reconoce
Cinco marinos al banquillo
El general Guillermo Ramírez, jefe de plaza, fue quien oficializó el primer caso de homicidio bajo el toque de queda en la Región del Biobío. Ya en la tarde, el almirante Roberto Macchiavello admitió que cinco infantes de marina estaban siendo investigados. «La Armada no acepta bajo ningún motivo y ninguna de las personas que están bajo a mis órdenes, que se cometan actitudes contrarias a la ley», dijo a Radio Cooperativa.


