Torsten Nahm espera que en el 2200 puedan reactivar sus neuronas y sacar un clon
Todo por la módica suma de 76 mil dólares. A científicos chilenos les suena a ciencia ficción.
El personaje Hannibal Lecter estaba obsesionado con los sesos de terceros en cuanto a fuente nutritiva, en el filme «Hannibal». Otros, en la vida real, como el matemático Torsten Nahm, quieren preservar sus neuronas. ¿De qué forma? Él pagó 76 mil dólares (poco más de 39 millones de pesos) para que cuando muera congelen su cerebro a fin de conservar vivas esas células en un ambiente a baja temperatura. Específicamente, a 196 grados Celsius bajo cero.
A cargo del procedimiento estará la empresa estadounidense Alcor. Nahm confía que el año 2200, esta u otra compañía ya posean la tecnología para reactivar sus funciones neuronales e incluso clonar su cuerpo. «Mi cerebro es la sede de mi personalidad, de mis recuerdos, de todo lo que funda mi identidad. Debe mantenerse intacto. Mi cuerpo, por el contrario, puede ser reproducido sin gran pérdida», confesó el alemán al diario «Frankfurter Rundschau».
¿Funcionará el plan? Científicos chilenos son escépticos. «Es ciencia ficción, muy futurista, nadie sabe qué puede pasar con eso cuando vamos a congelar el cerebro a alguien», asegura Carlos Aguilera, jefe del servicio de neurología del Hospital FACh. «El congelamiento de tejidos lo que hace es detener las funciones celulares en el momento que se produce el congelamiento y después se podría recuperar. Pero eso es tan experimental.», duda él.
Héctor Burgos, doctor en sicología con especialización en neurociencia, coincide: «Cuando disminuyen las temperaturas en cierto grado, todo el funcionamiento se detiene, pero después, cuando vuelve a la situación normal, nadie puede asegurar que exista un nuevo funcionamiento». De todos modos, ya se hacen trabajos de crioconservación, incluso con cerebros. «Se congelan para hacer trabajos in vitro, ver qué proteínas, qué estructuras celulares se expresaron en relación a una enfermedad», dice Burgos. Por ejemplo, el Alzheimer.
Ahora, lo de Nahm sería dar varios pasos más en la ciencia.


