Titi Aguayo conoció la Universidad de Harvard en Boston
La influencer de vida saludable, Titi Aguayo, reside hace dos años en Miami, tras vivir cuatro años en Lima. Esta semana acompañó a su pareja, Hugo Desen, a una reunión de exalumnos en la Universidad de Harvard. El periplo, que termina este domingo, le permitió conocer Cambridge, una ciudad de cerca de 100.000 habitantes, colindante con Boston, que se encuentra al sur, en el estado de Massachusetts y, por supuesto, la reconocida casa de estudios.
Titi, ¿qué diferencias detectó entre Boston y Miami?
«Tienen en común muchas cosas de Estados Unidos, como ser ordenadas y seguras, pero son bien distintas. Boston es muy lindo, con una arquitectura similar a la de Nueva York, pero más hermosa. Me imagino a Federico Sánchez describiendo un edificio en cada cuadra. Es una ciudad universitaria, por lo que ves a mucha gente joven y, en general, son muy amables. El viernes estaba buscando una dirección con cara de perdida y se me acercó un señor preguntándome si requería ayuda. Se parecen en la diversidad de las culturas que percibes cuando caminas en la calle, pero en Miami hay más latinos, puedes residir allí sin saber ni una gota de inglés. En el clima también hay diferencias, en Boston el invierno y el verano son dos estaciones muy marcadas, debido a que en los meses fríos, nieva mucho. En Miami, en cambio, nunca pasas frío, salvo que entres a un lugar con aire acondicionado muy fuerte y cuenta con barrios seguros y otros peligrosos. Además, en esta ciudad dependes del auto, porque no hay buenos sistemas públicos de transporte. En Boston, en tanto, el metro es excelente, hay ciclovías y las calles son maravillosas para caminarlas y hay baja tasa de delincuencia».
¿Qué le pareció Harvard? ¿Le dieron ganas de volver a estudiar?
«Es impresionante, sus edificios, parques y todo está conectado por pasillos tipo túneles. En la ciudad, me topé con una fiesta del orgullo gay. Sin embargo, te juro por Dios que ya no quiero estudiar más: cuatro años de Administración en Empresas, dos años cosmetología y luego entrenamiento funcional. Superé mi cuota».
¿Dejaría Miami por Boston?
«No, no me gusta el frío, tengo una cirugía de rodillas y me duelen cuando baja la temperatura. Viví cuatro años en Perú, cómo se pasa el tiempo, hasta extraño el smog de Santiago. En Lima probé frutas que no había visto en mi vida como la granadilla y cuando vas a un mercado local es fascinante, cómo lo extraño. En Estados Unidos, hay mucho menos variedad, sí se encuentran en supermercados de productos saludables, pero tienen menos cosas y son muy caras».


