El arquero de Palestino pasará el domingo junto a su hija Rafaela
Con menos de diez grados en el termómetro comenzó el partido entre Palestino y La Serena. Quizás por eso el marcador se descongeló recién en el segundo tiempo, cuando asomó el sol sobre la cancha del estadio Municipal de La Cisterna y Joe Abrigo metió un tiro libre al ángulo desde 28 metros, para la apertura de la cuenta al minuto 58.
Luego vino el 2-0 de Bryan Carrasco, con gran desborde y «centro de la muerte» de Jonathan Benítez a los 65, y un descuento insuficiente de Gonzalo Jara a los 83; las acciones de gol que terminaron configurando la victoria árabe por 2-1, que permitió su ascenso al primer lugar de la tabla de posiciones del Campeonato Nacional, a la espera de lo que hagan este domingo Coquimbo Unido ante Universidad de Chile y Audax en su visita a Ñublense.
El elenco de Lucas Bovaglio comienza a cerrar un primer semestre que ilusiona, a falta de la última fecha ante Huachipato. Suma 27 partidos y 13 victorias, con opciones de pelear en la Liga de Primera y la Copa Sudamericana. «Mañana voy a estar con la familia. Ha sido un semestre muy agitado, lindo también. Empezamos en diciembre la pretemporada. Hemos tenido buenos resultados y ahora tenemos la posibilidad de desconectarnos un poco», explicó el arquero Sebastián Pérez tras el encuentro.
El panorama dominical de Zanahoria Pérez es el Día del Padre: «Tengo una hijita, Rafaela, de ocho años. Es hija única, la regalona. Es mi todo. ¿Si habrá una sorpresa? No sé. Típico que va a aparecer el collar de fideos, la casa con palitos de helado del colegio, jajajá. Pero la verdad es que es un día para disfrutar, los regalos no son importantes. Sí la salud, que estén todos sanos y salvos, y tener la suerte de estar juntos un domingo, porque no se da mucho».
«Soy un papá presente. Obviamente no soy perfecto, nadie es perfecto. Pero sí un papá que trata de hacer lo mejor posible. Hago todo lo que está a mi alcance, en los ratos en que estoy en la casa. Me encanta ir a dejarla al colegio. Con todos los viajes que hemos tenido, cada rato que estoy con ella es sagrado. Ya estamos estudiando juntos, gracias a Dios salió bien matea», valora el arquero viñamarino.
El perfil de padre de Pérez tiene desafíos importantes: «Leo un poco la materia de ella y me sorprende que yo lo haya pasado en ese curso. Los niños son de mucha absorción y preguntan mucho, así que hay que estar bien preparado para las respuestas. Aprendí a ser papá en la vida. Mi padre murió de un ataque fulminante cuando yo tenía seis años, obviamente no tengo muchos recuerdos. Pasé una infancia bien sola con mi madre, que fue papá y mamá desde que nací. Espero que a mi hija no le pase. Ella me ayuda a ser papá, y obviamente el apoyo de mi señora».
Otro que tendrá un domingo especial es Joe Abrigo. No solo por el golazo de tiro libre que lo convirtió en figura del partido, sino que también porque pudo festejarlo con sus hijos. «Tengo cuatro. Ya hice todas las tareas: son Maite, Bruno, Thomas y Mateo. Cuando celebro mis goles es para ellos, el más chico es el que más me lo pide. Y también para mi señora y toda mi familia».
«El Día del Padre tiene un sentido especial para mí, porque si bien no me tocó tener una figura paterna y siempre tuve solo a mi madre. Celebrarlo ahora y estar con mis hijos es muy especial para mí», sentencia el máximo artillero de la temporada en Palestino.
¿Cómo se aprende a ser padre sin figura paterna?
«A la mala como podría decirse. Pero no: siempre tuve el cariño de mi mamá. Creo que nunca lo necesité en ese sentido. Pero ellos mismos, los niños, te enseñan a ser papá. No soy un papá estricto, a veces uno se enoja, pero trato de ser un papá más que amigo para mis hijos. Trato de estar presente todos los días con ellos, llevarlos al colegio. Quizás con mi hija mayor es más complicado porque vive con la mamá».


