Yorman Zapata se instaló en Argentina para jugar por Defensa y Justicia
El colombiano de 23 años jugó cinco temporadas en la Academia y se ganó el cariño de los hinchas nacionales. Tengo que seguir adelante con mi carrera, sostiene.
Yorman Zapata llegó a Chile para probarse en Universidad Católica y luego debutar profesionalmente en Magallanes, club con el que logró el torneo de la Primera B, la Copa Chile y la Supercopa nacional. Sumó 128 partidos entre certámenes locales e internacionales y anotó 30 goles que lo destacaron como una de las figuras del campeonato local. Desde Argentina apostaron por su talento y fichó en Defensa y Justicia, de la primera división local.
«Estoy bien, entrenando, ha sido un arribo muy bueno, aunque me estoy poniendo a punto para estar a la par de mis compañeros. Me han recibido muy bien. El club tiene muy buenas instalaciones. Están las comodidades para que uno solo se dedique a jugar. Todo esto llegó gracias a lo que hice con Magallanes en los últimos años y la vitrina de la Copa Libertadores y la Sudamericana», cuenta Zapata.
El futbolista colombiano recuerda su llegada al país como un desconocido antes de dar un nuevo salto internacional. «Al fútbol chileno llegué en 2019, hace cinco años, y llegó el momento de partir. Son cosas que uno anhela. Me voy muy agradecido de Magallanes y de Chile porque ahí empecé mi carrera. Seré siempre un agradecido. Se extraña el camarín, llegar a los entrenamientos allá, los compañeros y el ambiente del club, pero sé que estas cosas pasan en el fútbol y tengo que seguir adelante con mi carrera», afirma.
Zapata, de 23 años y quien tiene a su hijo Milan en Colombia, fue una de las figuras de la Academia que saltó desde la B a los títulos y disputar competencias internacionales, aunque al término del torneo 2023 sufrieron el descenso. Su contrato terminó y buscó nuevos horizontes. Así le llegó la chance de Defensa y Justicia, un club que disputa las copas locales y ha sido protagonista de la Sudamericana que ganó en 2020 y lo dejó como semifinalista en 2023. También se quedó con la Recopa Sudamericana (2021). El Halcón de Varela solo en este verano transfirió a Santiago Solari (Racing), Agustín Sant Anna (River Plate), Tomás Cardona (Fortaleza de Brasil) y Julián Malatini (Werder Bremen de Alemania).
«Estoy en un hotel cercano al lugar donde entrenamos en el sector de Florencio Varela y esta semana que viene pretendo buscar un lugar donde vivir. También será cerca de las instalaciones del club. Ahora estoy distante unos diez minutos del complejo y me está trasladando en auto mi representante que me acompaña en Buenos Aires. Firmé por un año con opción de compra», dice.
«Mis compañeros me recibieron de la mejor manera y de a poco me voy haciendo la idea de lo que quiere el técnico (Julio César Vaccari). Es una forma diferente de entrenar, voy de a poco, pero creo que voy bien. La diferencia es que los entrenamientos son más largos. Mi dieta sigue siendo la misma que en Chile. Aquí son muy profesionales en todo el sentido de la palabra. Me tienen sorprendido las instalaciones del club. Hay una cancha para calentar, luego nos pasan a otra para un trabajo diferente y luego a otra para un tercer trabajo distinto a los anteriores. Todo lo que uno se puede imaginar lo tienen».
Estuvo cinco años en Chile, ¿no hizo los trámites de nacionalización?
«No, el tiempo no me dio y en Magallanes tampoco hicieron los papeles a tiempo, entonces hubo un periodo que estuve en Chile y que no me sirvió de nada. Llegué como colombiano al torneo argentino».
¿No ha podido conocer algo más de Buenos Aires?
«Por el momento no. Solo estoy entre el hotel y los entrenamientos. Sigo poniéndome a punto porque el torneo ya arrancó y en los ratos libres me dedico a descansar. Solo salgo a comer a restaurantes, pero como normal como en Chile, de acuerdo a la dieta del futbolista. A veces fideos, ensaladas y carnitas».
¿Hay mucha competencia interna?
«Claro, hay muchos más jugadores en el plantel. Está brava la cosa, pero eso es muy bueno».
¿Lo que más extraña de Magallanes?
«Mis compañeros y sobre todo los hinchas. El club es como una familia, el fanático es muy cercano al jugador, cuando iban a los entrenamientos uno conversaba y se sacaba fotos con ellos. Nunca hubo una persona mal intencionada en el tiempo que estuve en el club. En Argentina es distinto. Solo hay que andar bien y nada más, pero me gusta el desafío. Iré de a poco, si me va bien se me abrirán otras puertas».


