El drama de 23 matriculados en el Ceduc, de Coquimbo
Se habían inscrito en Diseño Publicitario y Administración de Redes. Establecimiento dice que necesita un número mínimo de alumnos por curso. Sernac busca mediación.
El sueño de siempre de Francisco Araya había sido estudiar Diseño Gráfico. Pero la plata, el tiempo, la necesidad de trabajar y finalmente la vida se la estaban ganando a este serenense de 20 años. Hasta que decidió aprovechar las inmejorables condiciones que ofrecía el Centro de Formación Técnica de la Universidad Católica del Norte, Ceduc, para estudiar Diseño Publicitario.
Todo cuadraba. Era menos tiempo que en una universidad (dos años y medio de estudio) y menos plata en la mensualidad (112 mil pesos). Así es que un día de mediados de enero pidió permiso en el restaurante donde trabaja, madrugó y fue pagar la matrícula, de 78 mil pesos.
El anhelado primer día de clases, la semana pasada, Francisco llegó a las 8 en punto («llevé hasta los materiales que nos habían pedido», recuerda) y lo primero que hizo fue tratar de averiguar su horario de clases, que no estaba en ninguna parte.
Fue ahí que se encontró con una bofetada del destino. Primero lo escuchó como un rumor. «¿Es cierto que cerraron las carreras?», le oyó preguntar a una mujer que había llegado acompañando a su hijo. Pero al rato fue una información confirmada. «Nos dijeron que no impartirían Diseño Publicitario ni Administración de Redes y Soporte Computacional porque no había el mínimo de alumnos matriculados, esto es 15 alumnos por carrera», cuenta Ana María González, la mamá de uno de sus supuestos compañeros. «En el contrato no estaba especificado en ninguna parte ese número de matrículas», añade.
Según la versión que entregó Claudet Manríquez, directora de la sede Coquimbo del Ceduc, al diario local «El Día», dicho número de estudiantes es el mínimo que se requiere para las actividades grupales y explicó que «los alumnos tienen la posibilidad de elegir otra carrera o la devolución del dinero».
Pero a Francisco la noticia le cayó pésimo. «Quedé para adentro. Pensé que era una broma del mechoneo», recuerda.
En total, 11 alumnos se habían matriculado en Diseño Publicitario y 12 jóvenes en la otra carrera.
Y aunque ya recibió la devolución de los 78 mil pesos de la matrícula, el joven quedó de brazos cruzados. «Tuve que pedir en el restaurante que me cambiaran los horarios para poder estudiar de día y trabajar de noche», cuenta el muchacho, que iba a pagar sus estudios y sería el primero de su familia en ser profesional. «No tengo opción. Los otros lugares que imparten esta carrera acá son más caros», dice resignado.
Los jóvenes pusieron sus reclamos en el Sernac regional, cuya directora, Lorena Araya, está recabando antecedentes para buscar, primeramente, una mediación. «En este caso no se habría informado veraz y oportunamente de las condiciones a los estudiantes antes de firmar las matrículas. La institución deberá responder por los perjuicios», explica.
78 Mil pesos fue el precio de la matrícula que pagaron los 21 estudiantes. A los que no optaron por otra carrera, se les devolvió el dinero.
No tengo opción. Los otros lugares que imparten esta carrera acá son más caros
Francisco Araya, uno de los afectados


