Famosísima por la escena de la pizza en el techo, pasó de 4 millones a 400.000 dólares
Sus dueños se aburrieron del acoso de los fans de la serie: quisieron hasta transformarla en museo.
La icónica casa donde vivía Walter White, protagonista de la exitosa serie «Breaking Bad», acaba de bajar bruscamente de precio. Ubicada en Albuquerque, Nuevo México (EE.UU.), se puso en venta en 2025 por 4 millones de dólares; ante la falta de interesados, acaba de bajar a una décima parte de esa cifra: hoy cuesta US$ 400.000 (unos $346 millones).

Si bien en la serie sólo aparecía la fachada de la vivienda, ahí sucedieron escenas clave. La más famosa fue cuando, tras una pelea con su esposa Skyler, un enrabiado Walter (interpretado por Bryan Cranston) lanza una pizza que se sale por completo de su caja y aterriza intacta en el techo: según la leyenda, la pirueta se logró en una sola toma.
En ese lugar el protagonista escondió fajos de dinero producto de la venta de metanfetamina; el exterior de la casa también fue escenario de llegadas a deshora, entrega de sospechosos paquetes y reuniones familiares al lado de la piscina.
La vivienda ficticia tenía tres dormitorios y un baño, siempre estaba en malas condiciones -incluso con madera podrida- y en la serie terminó siendo vandalizada tras quedar abandonada. En la vida real, tiene cuatro dormitorios y dos baños distribuidos en 180 metros cuadrados; fue construida en 1972 en un terreno de 582 m2 y tiene también chimenea, garaje para dos autos y piscina.
Originalmente, cuando fue elegida como locación, en la casa habitaban dos adultos mayores que vieron cómo su vida se fue haciendo insostenible ante la llegada masiva de fanáticos de «Breaking Bad». Joanne Quintana, la dueña, estimó en su momento que circulaban cerca de 300 vehículos al día por el frente de su propiedad. Regularmente pasaban malos ratos con las bromas: docenas de fans intentaron replicar la escena de la pizza o les mandaban paquetes de madrugada a nombre de Walter White.

Al cabo, Quintana se vio obligada a colocar una reja exterior para impedir que ingresaran fanáticos e incluso los espantaba tirándoles agua. En algún momento quiso transformarla en un museo temático, pero al estar en un barrio residencial esas actividades no están permitidas. «Nos cansamos, es hora de seguir adelante. Vamos a marcharnos con sólo nuestros recuerdos. No hay razón para seguir luchando. Es hora de pasar página. Espero que lo conviertan en lo que los fans quieren. Un Airbnb, un museo», dijo el año pasado a los medios de comunicación.
Por recomendación de un tercero la puso a la venta por US$4 millones «por ser una propiedad famosa al estilo de Hollywood». No hubo interés: el negocio entonces la tomó la agente Alicia Feil, de la corredora local Keller Williams Realty, quien la reajustó al precio de mercado. «Está en un barrio residencial y simplemente no se puede instalar un gran negocio en un barrio residencial. Estaba bastante segura de que no conseguirían los 4 millones», comentó esta semana Feil en el diario «Albuquerque Journal». Con la mega rebaja, la idea es que se venda cuanto antes.
No obstante, más allá de la cultura pop, se trata de una casa sin un estilo arquitectónico particular. «Es una casa bastante común en Estados Unidos: más bien básica, de un piso, con piscina, bien ubicada; todo muy estándar, va a requerir las mantenciones de cualquier casa. Se ve que tiene muchas cosas de Home Depot; o sea, muy comunes para una casa norteamericana», aclara el arquitecto chileno Matías Daroch, fundador de MIK Architecture en Estados Unidos. Acota que es usual que casas de famosos se intenten vender un poco más caras, pero siempre respetando el mercado: «Hasta un 20% del valor como mucho, pero en este caso fue completamente irracional».
Cero privacidad
Jaime Ugarte, director ejecutivo de Colliers, aclara que es común en el mercado inmobiliario probar primero un valor aspiracional: «Se busca capturar una prima por notoriedad. Si no aparece un comprador dispuesto a pagarla, el precio suele ajustarse rápidamente a su valor real de mercado. La fama no es un factor inmobiliario tradicional y, en muchos casos, puede jugar en contra porque el exceso de visitas, la pérdida de privacidad y los costos asociados suelen reducir el interés del comprador residencial, lo que termina presionando el precio a la baja». De ahí que muchas de estas viviendas terminen en negocios tipo Airbnb: «Las casas famosas suelen funcionar mejor como renta corta, experiencias temáticas o uso turístico, más que como vivienda tradicional. En Chile no hay muchos casos así, pero sí ejemplos donde propiedades con valor simbólico funcionan mejor con usos alternativos».
Aunque el alto precio original de la casa de «Breaking Bad» puede sonar descabellado, la crítica de series Ana Guajardo, editora de Fan Viña, aclara que estas locaciones en general son de gran importancia para los fans: «Por eso las van a ver, quieren sentirse dentro de la serie, incluso cuando son dibujadas en alguna serie de animación. Es algo súper natural».
Por lo mismo, advierte, quien compre esa propiedad sufrirá los mismos problemas: «Se van a enfrentar a los visitantes mientras la serie se siga repitiendo, porque además el universo de Breaking Bad no terminó con la serie: después vino el spin-off Better Call Saul y la película El Camino, que seguía contando la historia de Jesse Pinkman, el socio de Walter White. No sería de extrañar que en 20 o 30 años más quieran revivir la serie; la casa va a seguir siendo de una u otra forma relevante y sus dueños van a tener que aguantarse a toda la gente».