Las últimas semanas han sido particularmente difíciles para el presidente de la Asociación para el Desarrollo del Barrio Meiggs, Adolfo Numi, quien ha visto cómo una de las principales zonas comerciales del centro de Santiago toca fondo.
«Es que ya no podemos caer más bajo, después de comprobar que acá pasa de todo. Desde bandas de peruanos que atacan autos blindados de empresarios chinos, hasta balaceras en plena calle, pasando por el incendio de la gran bodega de productos chinos que se quemó en el vecino Barrio Universitario, cuya destrucción ha tenido consecuencias particularmente negativas para Meiggs», asegura el comerciante.
Numi agrega que «ahora, que ese tramo de la calle Toesca casi no recibe público, ha generado una gran presión de los ambulantes ilegales que trabajaban ahí, para apoderarse de los territorios que ya se encuentran tomados por otras mafias de comerciantes callejeros».
En su opinión, ese sería el verdadero motivo de la balacera que pasadas las diez de la mañana de este viernes se desató en la esquina de las calles Unión Latinoamericana y Salvador Sanfuentes y que dejó cuatro heridos.
Su teoría parece ser confirmada, al menos preliminarmente, por el comandante de la Prefectura Central de Carabineros, Claudio Pavez. «Según las primeras declaraciones de testigos, al menos dos o tres sujetos estaban manteniendo una discusión en el lugar, cuando de pronto extrajeron armas de fuego y comenzaron a disparar, lesionando a dos transeúntes», señaló.
Los heridos resultaron ser dos hombres chilenos, de 58 y 53 años, que se encontraban comprando en el mar de toldos azules que diariamente se instala en el lugar, por lo que fueron rápidamente auxiliados por ambulantes, quienes los ingresaron al Cesfam N°5 de la comuna de Santiago, ubicado a menos de 20 metros de la conflictiva esquina.
Debido a la gravedad de sus lesiones, uno de los heridos fue trasladado de urgencia a la Ex Posta Central, mientras que el otro debió conformarse con los primeros auxilios que recibió en el centro de atención primaria.
«Adicionalmente llegaron dos personas más a la Ex Posta, por lo que se está determinando su vinculación como víctimas en este hecho», aseguró el fiscal Alfredo Cerri. Aunque no está del todo clara su participación en los hechos, testigos aseguran que se trataría del par que comenzó la riña.
Medidas
Con los antecedentes de la última balacera sobre la mesa y una vorágine de violencia desatada, Adolfo Numi cree que llegó el momento de tomar medidas severas.
«Meiggs se ha convertido en un pueblo sin ley y eso no cambiará mientras siga faltando Estado», asegura el comerciante, quien cuenta que hasta ahora, ninguno de los planes emprendidos por la comunidad o el municipio ha logrado paliar la falta de carabineros.
«Primero hubo guardias de negro pagados por los comerciantes, pero como resultaron no ser muy efectivos, la financiación se acabó y desaparecieron», cuenta sin ocultar su frustración.
«Ahora también hay guardias de negro, los que han dado mejores resultados debido a que esta vez son pagados por los comerciantes chinos. Pero no solo por los de Meiggs, sino por los de todo Chile, ya que en casi todas las ciudades del país hay un mall chino y ellos han comprendido la importancia de mantener la delincuencia a raya en su principal centro de abastecimiento a nivel nacional», detalla Numi.
Sin embargo, ninguno de estos esfuerzos compensa la falta de policías. «Ni siquiera el dron con características militares que estamos gestionando con la Municipalidad de Santiago, que esperamos nos permita vigilar y grabar la actividad criminal las 24 horas del día», asegura.
Para Numi, «la solución más efectiva para terminar con la delincuencia en Meiggs, sería la llegada de la Policía de Investigaciones (PDI), que hasta ahora ha ocupado un lugar muy secundario en la lucha contra la delincuencia en el Barrio Meiggs», lo que ha probado ser, según él, un grave error.
«Resulta que ni los comerciantes ambulantes, ni los traficantes, ni los ladrones, ni menos los mafiosos del barrio le tienen miedo a Carabineros. A los que sí les tienen terror, es a los detectives, porque ellos están a cargo de la inmigración y pueden sacar a esta gente de las calles», dice Numi, a quien le gustaría contar con un cuartel móvil en el corazón del barrio. «Estoy seguro que si los delincuentes, sean chilenos o extranjeros, ven a detectives revisando la documentación de los infractores de ley, muchos lo pensarán dos veces antes de venir a meterse acá».