Dionisio Loyola, del restaurante Tacora, de Quilpué, aplicó la maniobra Heimlich
La mayoría estaba mirando el celular y nadie se daba cuenta de que la mujer se estaba muriendo, dice el garzón.
Este sábado, alrededor de las 15:30 horas, una clienta se había atragantado con comida y no podía respirar. Un compañero de trabajo le avisó y él acudió al rescate. Loyola realizó la maniobra de Heimlich y una vez más, salvó una vida.
¿Cómo se dio cuenta de la emergencia?
«Mi compañero me avisó, me llamó y me dijo que había una persona que se estaba desvaneciendo. Entonces tuve que hacer lo que me correspondía, no más, para poder salvarle la vida. Ella no iba a durar más de dos minutos».
¿Y qué pasó entonces?
«Estaba muy mal. Comencé a hacer presión en su abdomen hasta que soltara el trozo de alimento que tenía atascado ahí. La mayoría estaba mirando el celular. La gente debe estar más pendiente de lo que pasa. Todos estaban pendientes del celular y nadie se daba cuenta de que la mujer se estaba muriendo».
¿Con qué se había atragantado la clienta?
«Con un trozo de queso, con queso gauda».
¿Cómo aprendió a hacer la maniobra de Heimlich?
«Nadie me enseñó. Es algo innato, que surgió en mí en algún momento y he mejorado con la práctica. Con el tiempo me he ido enfocando mejor en el tema. Pero es necesario que en lugares así existan personas que estén preparadas para situaciones como esta o primeros auxilios. Pienso que debería ser obligatorio saber la maniobra. Esto puede pasar en casa, en cualquier situación. Así como enseñan la operación Deyse en la escuela, deberían enseñar estas cosas también».
¿Qué le dijo la clienta después?
«Estaba muy agradecida. Tengo clientes a los que les ha pasado hace muchos años una situación similar y hasta el día de hoy me agradecen. Hace muchos años, a un niño de dos años se le cortó un chupete y lo salvé. La ambulancia nunca llegó y hasta el día de hoy la familia me lo agradece».
¿Qué se siente haber salvado una vida?
«Uno se siente bien, satisfecho por haber salvado a alguien que estuvo a punto de fallecer con una simple maniobra. Es una sensación muy buena que queda en uno como persona».
Cómo se hace la maniobra
El doctor Luis Vásquez, quien realizó la beca de medicina de urgencia en la Universidad de Los Andes, dice que le ha tocado realizar la maniobra de Heimlich en tres ocasiones y resalta que lo primero es saber si realmente la persona tiene una obstrucción que le impide respirar. «Ellos se llevan la mano al cuello, ambas manos», menciona.
Recomienda que quien aplique la maniobra sea más alta y de mayor peso que el afectado, para que al levantarlo no se caiga.
«Para realizarla hay que empuñar la mano hábil y la otra ponerla de forma plana, en donde termina el esternón (apéndice xifoides), que es donde se une el tórax y el abdomen. Ahí se ponen las manos y con la mano que está empuñada hay que hacer movimientos hacia arriba, en la misma dirección, para que no provoque daños al paciente. Con eso, se levantará a la persona afectada y se la empujará hacia arriba las veces que sea necesario. De esa manera se creará una presión en el abdomen para expulsar lo que sea que impida respirar», explica el doctor Vásquez.
La maniobra más en detalle en el siguiente link


