La karateca Valentina Toro relata vacaciones con su padre en el extranjero
Fue bacán verlo vivir toda la experiencia.En el avión de ida no durmió nada. Se fue todo el rato mirando por la ventana, cuenta la campeona panamericana sobre su viaje a Buzios, junto a Patricio Toro.
Valentina Toro (24), campeona panamericana de karate, cumplió un antiguo anhelo que tenía muy presente. Por fin pudo salir sola de vacaciones con su papá, Patricio Toro (55). El destino elegido fueron las cálidas playas de Buzios en Brasil, en una estadía de siete días desde el jueves pasado. «Mi mamá, Paola, se fue al sur a visitar a unos familiares. Ella es de Frutillar», aclara Valentina.
«Tiene mucha importancia haber viajado sola con él, porque mi papá nunca había salido de Chile y fue su primera vez en un avión. Fue bacán verlo vivir toda la experiencia. En el avión de ida no durmió nada. Se fue todo el rato mirando por la ventana. Pensé que le iba a dar un poco de susto, porque a veces sufre de vértigo, pero no fue así. Le encantó andar en avión. Dijo que ni sintió la velocidad. Estaba contento», explica la también campeona mundial de karate sub 21.
¿Nunca, nunca había salido con su papá?
«Solos, no».
¿Ni a la playa?
«Aaah, sí. Cuando era chica, mi papá y mamá me llevaban al Cajón del Maipo, a Algarrobo y a Viña. Ahora se nos pasaron rápido los días. No me quiero ir. Sí o sí debemos repetirlo».
¿Y por qué nunca viajó antes con su papá?
«De verdad, no sé. Puede haber sido por falta de tiempo o problemas de salud. Y bueno, ahora desde hace unos años tengo mi propia platita y me ha ido mejor»
¿Entonces, qué hicieron en Buzios?
«Hartas cosas. Hemos recorrido casi todas las playas. Fuimos en un tour a Arraial do Cabo, que es como el Caribe brasileño. Ahí estuvimos en un barco que tenía un tobogán, barra, música. Mi papá se tiró del tobogán como dos veces y yo tres. La hemos pasado súper bien».
¿Qué le comentó su papá sobre el viaje?
«Que le han gustado harto las playas, pero no las que tienen muchas olas. No le ha gustado, por ejemplo, la playa de Geribá, que es la más grande y con hartas olas. Esa playa le da un poco de miedo».
¿Alguna anécdota?
«El día que fuimos a Arraial do Cabo nos subimos al barco y nos dieron la oportunidad de tirarnos de nuevo por el tobogán. Mi papá se tiró y como que se desesperó y se empezó a ahogar de los puros nervios. Yo no caché. Pensé que me estaba estaba leseando. Un chico de Portugal, que estaba nadando al lado de él, lo vio, le tiró un fideo, lo empujó y lo salvó. Bueno, después mi papá le contó al chico de Portugal que yo hacía karate. Mi papá estaba muy orgulloso y le contaba a todo el mundo que yo era campeona de karate. Mostraba mi Instagram y mis noticias. Ahí el cabro de Portugal me siguió en Instagram y me mandó un mensaje súper bonito. Me dijo que le encantó conocer a mi papá, que se notaba que él estaba súper orgulloso, que le mostró todos los videos míos, que fue genial conocerlo. Así que mi papá hizo un amigo».
¿Ahora tiene que volver al trabajo?
«Mi papá trabaja en una picada como en la esquina de la casa, en Las Carretas de Cauquenes, en Dávila Larraín con Ñuble, en Santiago Centro. Ahí se han especializado en comida típica chilena. Venden muchas cazuelas y pernil. Mi papá trabaja en la cocina y también garzoneanado».
El padre de Toro, en julio de 2023, fue sometido a una intervención quirúrgica para extraerle un túmor cancerígeno en un riñón. «Ahora está súper bien de salud. Luego de que le diagnosticaran el cáncer todo salió bien, afortunadamente. Ni siquiera tuvieron que hacerle quimioterapía. Sigue además con su tratamiento psicológico. Se toma todas sus pastillas. Mi papá tiene muchas cosas, así que toma muchas pastillas y las trajo todas para acá».
¿Cómo estuvo el alojamiento?
«Nos quedamos en una posada, que elegimos porque tenía un gimnasio bien equipado, porque yo tenía que entrenar todo los días. Mi papá me ha acompañado, aunque la verdad está cansado porque los dos hemos entrenado harto».


