Por orden del pediatra, Malia y Sasha debieron comer verduras en vez de hamburguesas y dulces
Las tuvo sin ver TV por una semana y las hizo tomar agua en vez de bebidas. Los cambios se hicieron notar.
La primera dama de EE.UU., Michelle Obama, es reconocida por su distinción al vestir y su armoniosa figura. Y justamente por eso, hace unos días dio el vamos a una campaña contra la obesidad infantil en su país, en la que además, para ser consecuente, contó que ella misma tuvo que poner a dieta a sus hijas.
Y no es que la esposa de Obama quisiera que Malia, de 11 años, y Sasha, de 8, lucieran como top models, pero un día que las llevó al pediatra, el profesional le dijo que estaban un poco pasadas de kilos con respecto a su estatura.
De hecho, en noviembre de 2008, el propio Barack ya había reconocido que su hija mayor estaba «un poco gordita», pero que ya cambiarían sus hábitos alimenticios.
«No me di cuenta de que mis niñas sufrían algo de sobrepeso hasta que me lo dijo el doctor. Para mí ellas eran perfectas», señaló en tanto, por estos días, Michelle, quien también se reconoció como una persona que «lucha con su peso».
Las indicaciones del médico fueron claras: tuvieron que decir adiós a las hamburguesas, dulces y bebidas. Su menú diario empezó a incluir alimentos más saludables como frutas, verduras, leche baja en grasas e ingesta de agua. También dejaron de ver televisión durante una semana, para que abandonaran el sedentarismo y se concentraran en otras actividades.
Luego de unos días con el nuevo régimen, el cambio fue notorio, reconoció la primera dama, quien incluso ha creado un huerto en la Casa Blanca. «Fue tan significativo que la siguiente vez que visitaron al pediatra, éste se sorprendió. Las miró y les dijo: ¿qué diablos están haciendo? «, agregó.
Gringos light
La preocupación del gobierno esadounidense por la gordura de sus ciudadanos radica en que la obesidad infantil ha crecido considerablemente en los últimos años, tanto que dos terceras partes de los adultos y una tercera parte de los niños superan el peso adecuado.
La campaña para ponerse light incluye consejos a la población sobre alimentos sanos, programas de educación física y abrir más supermercados en las zonas más pobres. EE.UU. se gasta 150 millones de dólares al año en programas contra la obesidad, mucho más que en lo referente al cáncer y el doble de lo que se invertía en 1998.


