Baltazar Orostica, Ignacio Cerda y Joaquín Muñoz lideraron clasificación al Mundial Sub 17
Fernando Vergara, jefe de las series menores en el Monasterio Celeste, dice que replican métodos de Pinto Durán, incluidas las métricas.
La Roja logró la noche del jueves su segunda clasificación consecutiva al Mundial Sub 17, que se jugará en Qatar, tras vencer por 4-0 a Bolivia. Se trata de la séptima oportunidad en que competirá a nivel planetaio, desde Japón 1993, cuando el equipo de Leonardo Véliz consiguió el tercer lugar, con Manuel Neira, Sebastián Rozental y Héctor Tapia, entre otros, como los principales estandartes. Ahora los cracks son otros. En el equipo de Ariel Leporati había un jugador de Coquimbo (Vicente Villegas), uno de Universidad de Concepción (Esteban Páez), uno de Curicó (Lucas López), uno de Huachipato (Sebastián Melgarejo), uno de Independiente de Avellaneda (Jonathan Guerrero), tres de Universidad Católica (Amaro Pérez, Antonio Cannoni y Amaro Riveros) y tres de O'Higgins (Baltazar Oróstica, Joaquín Muñoz e Ignacio Cerda). Lo más llamativo es que los tres cracks rancagüinos convirtieron goles. El cuarto lo hizo Amaro Riveros.
¿A qué se debe la amplia presencia de O'Higgins y con tanto éxito en la Sub 17?
‘El objetivo de todo nuestro trabajo es llevar jugadores a Primera División. O sea, preparar jugadores para que estén listos para cuando sean requeridos en nuestro primer equipo. Ese es nuestro fin, más allá de cómo nos vaya con la serie. Si salimos campeones con la dieciocho, con la veinte, da lo mismo', explica Fernando Vergara (54), jefe de las divisiones inferiores de O'Higgins desde 2008, cuando llegó desde Argentina de la mano de Jorge Sampaoli. ‘La experiencia nos ha demostrado que los jugadores que terminan llegando a nuestro primer equipo son jugadores que han tenido procesos de selección, porque les entregan un plus. Ya sea partidos internacionales, jugar sudamericanos y mundiales. Entonces esos esos jugadores, en relación con sus compañeros que no son convocados a las selecciones, tienen un plus. Eso se expresa en partidos más exigentes. Los defensas tienen que marcar a delanteros más rápidos y fuertes. Los delanteros tienen que pasar y ganar los duelos contra defensores más rápidos, fuertes y resistentes. Nosotros queremos ser, en ese sentido, socios de la selección', agrega Vergara.
¿Hace algo especial o distinto para lograrlo?
‘Bueno, en este caso, por ejemplo, tratamos de alinearnos al máximo con el proceso que viene liderando Nicolás Córdova. Tratamos de trabajar con una metodología muy similar y estar pendientes a todos los requerimientos y a las famosas métricas, que tanto han criticado. Ahora en el microciclo de la Sub 15 tenemos tres jugadores y en el de la Sub 20 cuatro jugadores convocados. Nosotros trabajamos para ayudar a los jugadores a que puedan ser convocados, pero después, lo que pasó, es mérito de cada uno de ellos'.
¿Qué le pareció que los tres titulares de O´Higgins marcaran goles contra Bolivia?
‘No lo podía creer. Si hay un regalo que hubiera querido tener, fue ese. Por ahí hace dos goles uno de los tres, no sé, pero marcó uno cada uno. Esto fue redondo'.
¿Y cuántos llegan a Primera?
‘Por generación lo normal es que lleguen entre dos y tres jugadores. Hay generaciones en que no llega ninguno. Hay otras en que, como la de 1999, lleguen cinco jugadores, como Tomás Alarcón, Matías Sepúlveda, Matías Meneses, Luis Ureta y David Salazar. Ellos llegaron a nuestro primer equipo y ahora algunos están en equipos de Primera B o de Segunda Profesional, pero eso es súper ilógico, es como un cuevazo, como le dicen ustedes, porque en general son dos a tres jugadores. Desde los 8 hasta los 20 años, que es el tiempo en que están en el fútbol formativo, pasan cien jugadores. Y en la generación de 1997 llegaron Brian Torrealba y César González. O sea, de cien jugadores, en ese caso, llegaron dos. Y en otros casos no llega ninguno. Por ejemplo, en la de 1993 llegaron César Fuentes y Nicolás Vargas; en la del 94, Bastián San Juan; en la del 95, Cristián ‘Cimbi' Cuevas, Raúl Osorio y Juan Fuentes, ahí tuvimos un poquito más. En la del 96, Fabián Hormázabal y Francisco Arancibia; en el 98, Diego González, y alguno otro más que anda desperdigado en Primera B, pero es un porcentaje muy bajo, entre el uno y el dos por ciento. Y eso es mundial. Esto pasa en todos los clubes. El porcentaje mundial es del tres por ciento'.
¿A qué se debe que sea tan bajo?
‘Se debe a que el fútbol de hoy es muy competitivo y van quedando los mejores de cada generación'.
¿Eso es muy desmotivante para los jóvenes?
‘Totalmente. Yo cuando me reúno con los papás de las series Sub 6 o Sub 8, las más chiquititas, les digo que hay que partir de la base de que la gran mayoría no va a llegar a Primera. Esta es una actividad muy poco rentable si la comparamos con otras actividades. Y que tienen que prepararse no para llegar, sino que para no llegar, porque lo más probable es que no lleguen'.


