A todos les pregunto si los he decepcionado, dijo, humilde, la secretaria de Estado
A l salir del camarín de los actores, Paulina Urrutia tenía el pelo húmedo y con una sonrisa inamovible les preguntaba a todos los que habían visto la obra «Historia de la sangre», repuesta en el Teatro La Memoria luego de 18 años, si estaban conformes.
«A todos les he preguntado si los he decepcionado, pero por suerte me dicen que no», decía la ministra de Cultura que tras casi cuatro años de ausencia volvía a las tablas gracias al montaje incluido en Santiago a mil.
Minutos antes el selecto grupo de espectadores había aplaudido a rabiar la obra durante largos minutos, obligando a la ministra a salir cinco veces al escenario para recibir una ovación. Con ella aparecieron también los actores Francisco Reyes, Pablo Schwarz, Amparo Noguera, Rodrigo Pérez y Maritza Estrada.
-¿Ha sido difícil retomar la actuación, ministra?
-He tenido que ponerme en training, pero estoy emocionada con el resultado. También la gente que trabaja conmigo. Ayer (domingo) vinieron algunas secretarias del ministerio al ensayo general y quedaron impresionadas porque nunca me habían visto así. Ahora me ven distinto.
-Antes de la obra el director, Alfredo Castro, explicó que los personajes usan la misma ropa de hace 18 años, pero debieron arreglarla.
-Sí, y todo el público se rió. Los actores nos preguntamos por qué el Alfredo decía eso. La gente pensó que nos habían hecho un suple en la ropa, pero no es verdad.
-¿Conserva la misma talla de entonces, ministra?
-Sí, la misma. Está apretadito aquí (se toca la cintura), pero con el vestido no se ve nada más. Es que con esto de la edad todo se va achicando o jibarizando.


