Espejos de agua de Chile central llegan al 21% de su superficie
Académica de la Universidad de Chile advierte que, por tratarse de un cuerpo pequeño, depende de las lluvias y se debe cuidar, aunque igual la afectará la crisisclimática.
Gracias al monitoreo satelital de la Gerencia de Áreas Silvestres Protegidas del organismo, que se aplica desde 2016, el lago Peñuelas, El Yali, Batuco, El Peral y Aculeo han recuperado el agua acercándose de a poco a sus superficies históricas.
La medición se hace a través de índices espectrales derivados de imágenes satelitales Landsat y Sentinel. Las últimas libres de nubes fueron obtenidas el sábado 6 julio y muestran claramente la recuperación.
«Esta plataforma aplicada al monitoreo de espejos de agua dentro de áreas de conservación busca la integración y correlación de variables de terreno con la información satelital disponible, cuya recopilación permite conocer la realidad de los territorios dentro de un marco histórico», dice Constanza Troppa, gerenta de Áreas Silvestres Protegidas de Conaf.
Así se determinó que Peñuelas recuperó 424 hectáreas, el 21% de su superficie histórica medida desde 1987.
El Yali, también en la Región de Valparaíso, llegó a 7 hectáreas, el 20% de su superficie histórica.
Aculeo
Pero las imágenes más dramáticas fueron las de la laguna de Aculeo seca desde hace unos años. Ahora con un poco de agua.
Según Conaf, este cuerpo de agua ha recuperado 880 hectáreas, es decir, el 80% de su superficie histórica de 1.264 hectáreas medidas desde 1985.
«La laguna de Aculeo, al igual que otros cuerpos de agua, depende mucho de las lluvias que hay año a año. Hubo una sequía que se extendió por trece años, por lo que hubo un desequilibrio en la cantidad de agua que entraba y, al igual que otros lagos, se comenzó a secar o a reducir mucho su almacenamiento», dice la doctora en hidroclimatología Pilar Barría, profesora asistente de la facultad de ciencias forestales y de conservación de la naturaleza de la Universidad de Chile.
La académica asegura que las últimas lluvias, mucho más abundantes que durante la megasequía, hicieron que se reactivaran rápidamente vertientes y esteros, que «son justamente los ingresos de agua a la laguna y que, de la misma manera, no es el único lago que se está recuperando».
Pilar Barría dice, sin embargo, que debemos ser cautelosos, porque este cuerpo de agua, como muchos otros de Chile central, que son pequeños y son de tiempos de resiliencia cortos, como cuatro años.
Eso significa, aclara, que si Aculeo no tiene recarga de agua en cuatro años, ese tiempo tardaría en secarse, sólo por evaporación.
«Dado que las proyecciones de la zona central de Chile muestran que en las próximas décadas las lluvias igual van a seguir descendiendo, por lo que va a haber menos recarga, hay que cuidar mucho los usos de agua en la cuenca para poder mantener un equilibrio en la laguna», advierte.
La doctora en hidroclimatología explica que la Universidad de Chile hizo un estudio sobre Aculeo y una de las conclusiones es que «incluso si se controlan mucho los usos de agua en la cuenca y se hace una muy buena gestión, de todas maneras se esperaría que a mediados de siglo ya viera reducido su espejo de agua sólo por cambio climático».
Aclara que eso no ocurrirá a la misma velocidad con grandes lagos, como el Villarrica y el Llanquihue, porque Aculeo es chico, con ocho metros de profundidad y apenas 12 kilómetros cuadrados.


