Jéssica Zúñiga ha sido asaltada tres veces, la última en San Bernardo
Los ladrones no se llevaron su camioneta. Esto es como tierra de nadie, lamenta.
$60.000 de bencina para su camioneta pidió Jéssica Zúñiga en la Shell de la Ruta 5 que está al lado del Cerro Chena, en San Bernardo. Era la una de la madrugada del último domingo y debía ir a dejar a su hermana a la casa.
El vendedor marcó la cantidad en la máquina, introdujo la manguera en el ducto del estanque, apretó la palanca que permite la salida del combustible y fue a limpiar el parabrisas de la camioneta. Jéssica no se había bajado.
De pronto el trabajador de la bencinera y una compañera salieron corriendo. Un auto en el que andaban cuatro delincuentes se detuvo justo frente a la camioneta, para cerrarle el paso.
«Este auto estaba estacionado, por lo cual yo ni siquiera lo vi», recuerda ella. La trabajadora de la bencinera le dijo que ese auto llevaba harto rato detenido frente a un surtidor y que sus ocupantes les dijeron que no iban a cargar combustible. En realidad esperaban una presa. «No entiendo. Si hay un guardia, si la misma bombera vio que era un auto sospechoso, ¿cómo no hicieron nada antes que yo llegara?», se pregunta.
Tres de los asaltantes se lanzaron sobre la conductora. El otro, sobre la hermana. Las bajaron a ambas y comenzaron a forcejear. «Me robaron las joyas, las cadenas que tenía puestas, el celular, la cartera con los documentos y las llaves de la camioneta», recuerda. A su hermana, lo mismo.
Tres de los delincuentes volvieron al auto. Otro se subió a la camioneta, para echarla a andar y llevársela. En ese momento Jéssica tomó la manguera, por la que seguía fluyendo combustible, y roció al delincuente.
¿Cómo se le ocurrió tirarle bencina?
«Es que vi la manguera y se me vino a la cabeza hacer eso. Le grité te voy a prender fuego y ahí el tipo salió corriendo. Es que no quería perder la camioneta.
¿Qué le dijo él?
«Nada. Salió corriendo. Ahí yo también salí corriendo porque pensé que se iba a devolver con la llave y me puede pegar o hacer algo».
Si hubiese tenido un fósforo, ¿lo hubiese usado?
«Creo que en el momento sí».
Esperando por ayuda
Ella y su hermana no tenían cómo echar a andar la camioneta y temían que los delincuentes se dieran cuenta de que se habían llevado las llaves y volvieran para apoderarse del vehículo.
«Me quedé como tres horas arriba de la camioneta hasta poder comunicarme con familiares, con amigos, que nos fueran a rescatar, porque no llegó nunca Carabineros. No nos pudimos comunicar con Carabineros», cuenta.
Al rato llegó una amiga que luego partió con la hermana de Jéssica a hacer la denuncia a la Comisaría de San Bernardo. «Mi amiga le indica a Carabineros que estoy sola en la camioneta, esperando por socorro, para que pudiera ir una patrulla, porque tenía miedo de que volvieran a pegarnos o a robarse la camioneta. Y no hicieron nada», asegura.
Reconoce que cuando se quedó sola estuvo pendiente de cualquier movimiento. «Estaba un poco asustada, pero ¿qué iba a hacer?», reflexiona. Un amigo le llevó la copia de la llave y así pudo salir de la bencinera.
Asegura que las denuncias han sido una odisea. «La fiscal lo único que dijo fue ya, gracias. Nada más. Vimos la ubicación de los celulares que nos robaron y ni siquiera dijeron ya, vamos a ir a dar una vuelta, a ver quién tiene el celular o algo. Nada», cuenta.
Con éste ya son tres los asaltos que ha sufrido Jéssica (ver galería https://goo.su/Tn2Tw). La primera vez los delincuentes le pegaron a uno de sus hijos con la cacha de una pistola. «La única reflexión es que esto es como tierra de nadie. Tienes que defenderte sola y buscar sola tus cosas», cuenta.
Jéssica mandó a lavar su camioneta, para quitarle el olor a bencina, y tiene que hacer otras llaves, con una programación nueva, para que la que tienen los delincuentes no funcione, si es que la buscan.


