El sueco Peter Lundgren tenía 59 años y también fue el primer entrenador de Roger Federer
Se nota que el compadre sabe, lo describió el propio Ríos en una de sus columnas el año 96. Era correcto, cariñoso y amable, recordó el PF Manuel Astorga, que trabajó con él.
La muerte del ex tenista Peter Lundgren conmocionó a Manuel Astorga. El preparador físico chileno compartió con el sueco cuando ambos eran parte del staff de Marcelo Ríos a mediados de los años 90. En esa época, el Chino llegó a ser top ten.
«Tengo muy buenos recuerdos de Peter, un tipo muy profesional, claro en cuanto a la metodología de trabajo, de muy buena lectura de los partidos y los rivales con los que tocaba lidiar. Correcto, cariñoso, amable, todo el mundo lo saludaba en el tour con mucho cariño. Después de que terminó con Ríos, me lo encuentro el 97 o 98 en Wimbledon, estábamos con Larry Stefanski (otro entrenador del Chino) y me presenta a un cabro chico de 17 o 18 años, con el pelo teñido, y me dice «Manolo, pon atención a este muchacho, va a dar que hablar». Era Roger Federer. Me golpeó mucho la noticia de su muerte», dice Astorga.
«Se nota que el compadre sabe. Juega parecido a Bjorn Borg y es tan tranquilo como él. En Suecia se pensaba que sería su sucesor. Cuando tenía 20 años, también estuvo entre los mejores 25 del mundo, por lo que entiende lo que yo estoy viviendo en estos momentos. Me habla de sus experiencias y en ellas me siento identificado. Esto ayuda a la confianza y a la comunicación», escribía Ríos de Lundgren a comienzos de 1996, en su columna de «El Mercurio».
«Lo recuerdo como un buen jugador de tenis, pero coincidió con la mejor generación sueca. Estaban Stefan Edberg y Mats Willander, y llegó a ser 25 del mundo. Hoy sería el número uno. Siempre tuvo tendencia a engordar y, cuando dejó de jugar, lo hizo. Hablé con él cuando dejó de ser entrenador de Marcelo Ríos y me dijo que era un jugador especial, que no dimensionaba ni él mismo todo lo que podía lograr, como que no estaba consciente del talento en función de un objetivo y resultados», cuenta el periodista Mario Cavalla, autor, entre otros libros, de «Historia del tenis en Chile».
Las causas de la muerte de Lundgren, de 59 años, no han sido entregadas oficialmente. Se sabe que padecía diabetes tipo dos y el año pasado le amputaron un pie. Entonces, dejó de entrenar. El suizo Dominic Stricker fue su último pupilo de una lista que también incluye a Marat Safin («si pudo tratar con Ríos, entonces puede entenderme», dijo el ruso) y al suizo Stan Wawrinka («te extrañaremos», escribió en sus redes sociales).
Pero su discípulo más famoso fue Roger Federer. «No fue fácil trabajar con él al principio. Tenía mucho temperamento y lo demostraba demasiado a menudo en los partidos. Después entendió que tenía que cambiar», dijo sobre el tenista suizo al que llevó a ganar su primer Grand Slam, Wimbledon 2001, venciendo nada menos que a Pete Sampras.
«Lo vi en un par de torneos antes de Roland Garros. Era bastante simpático, pero tenía fama de carretero. Claro que cuenta quién no tiene esa fama. Un argentino, en una Copa Davis, me contó que le iban a ofrecer un cargo súper importante para hacerse cargo de todo el tenis inglés. Para eso, tenía que hacer una exposición de sus planes ante la Federación, pero se puso nervioso y se tomó unos tragos para calmarse. Cuando habló, le salió la voz traposa y nunca más lo llamaron», recuerda el periodista Nelson Flores, seguidor de la carrera del Chino Ríos en sus comienzos.
«Fue una persona maravillosa con un gran corazón y mucho sentido del humor. Realmente fue un buen amigo. Era querido por todo el mundo. El mundo del tenis lo echará de menos», dijo el inolvidable Bjorn Borg.


