El cardenal Jorge Medina detalla los síntomas de una posesión diabólica
«En la Iglesia nadie puede practicar un exorcismo mayor sin la autorización del obispo diocesano. Un sacerdote no puede hacer un exorcismo de motu proprio sin solicitar la venia del obispo. No en todas las diócesis hay un exorcista permanente; en algunas lo hay, en otras no. Eso depende del criterio diocesano», dice monseñor Jorge Medina, el gran conocedor de los rituales católicos en la batalla contra el mal.
Medina, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, remarca que la Iglesia es muy cautelosa porque existe siempre la posibilidad de que fenómenos sicológicos o siquiátrico sean confundidos con una posesión diabólica.
-¿Cómo saber cuándo hay una posesión diabólica?
-A veces se parece bastante a las alteraciones siquiátricas y por eso la Iglesia pide una investigación muy acuciosa.
-¿Cómo se distingue?
-Los signos de la posesión son: el hablar lenguas extrañas, dar demostraciones de fuerza física desproporcionadas a la edad de la persona afectada y tener una actitud muy violenta frente a los signos religiosos como son la imagen de la cruz, el agua bendita, la imagen de la Virgen, etc.
-¿Qué más?
-La posesión se expresa con actitudes agresivas, de desprecio, de insulto en distintas formas. La gente vive creyendo que el demonio actúa en una forma terrible a través de la posesión diabólica y eso no es lo más importante. El diablo actúa a través de la tentación en los seres humanos induciendo al mundo a mentir en una forma espantosa.
-Usted no le da tanta importancia a una posesión.
-El pecado es más grave que la posesión. El demonio rehúye la espectacularidad y ataca con la mentira. Le gusta que la gente se acostumbre a mentir.
-En el caso de Lisette había dos sacerdotes ayudándola.
-Yo no soy el arzobispo de Santiago de manera que no estoy al tanto de las autorizaciones que haya concedido el cardenal Francisco Javier Errázuriz o monseñor RicardoEzzati.
-Se usó agua bendita en la niña.
-Eso forma parte del rito del exorcismo en el que hay oraciones también que no inventa el sacerdote sino que están aprobadas por la Iglesia.
-¿Y por qué tanto secreto?
-No hay nada de secreto. Me parece que es una actitud inteligente de la Iglesia no exponerse al espectáculo sino apuntar el dedo a lo que es realmente importante.
-Pero son situaciones que causan miedo.
-El peor miedo es el de cometer un pecado.
Hugo Zepeda y el hermetismo de la Iglesia
¿Por qué hay sacerdotes que no creen en las posesiones?
Para el teólogo y experto en fenómenos paranormales Hugo Zepeda, el hermetismo con el que la Iglesia Católica maneja este tema tiene una explicación. «Efectivamente, la Iglesia Católica no suele hablar públicamente de los exorcismos. Lo que sucede es que existen muchos sacerdotes que no tienen confianza en este tema. No creen en las posesiones demoníacas y cuesta mucho pedirles que actúen. En este sentido, los pastores evangélicos son mucho más proclives a intervenir. Incluso al ritual del exorcismo ellos le llaman sanación».
Guía para combatir demoniosEl ritual del exorcismo debe ser realizado «únicamente por un sacerdote dotado de piedad, ciencia, prudencia e integridad de vida», explica el minucioso instructivo del Vaticano sobre el tema, que fue elaborado por el cardenal Jorge Medina y publicado en 1999.
El documento asegura que el exorcismo solo debe realizarse cuando haya seguridad de la verdadera posesión demoníaca.
Los casos que afectan a personas no católicas y los que sean difíciles de discernir hay que presentarlos al obispo diocesano.
«El rito comienza con la aspersión del agua bendita. El agua puede bendecirse fuera del rito o dentro del rito antes de la aspersión», detalla el ritual.
«Sigue la oración letánica con la cual se implora la intercesión de todos los santos sobre el atormentado».
«A continuación el exorcista impone las manos sobre el atormentado, con lo cual se invoca el poder del Espíritu Santo, para que el diablo salga de aquel que por el bautismo fue hecho templo de Dios».
«El exorcista muestra al atormentado el crucifijo que es fuente de toda bendición y gracia, y se hace la señal de la cruz sobre él señalando así la potestad de Cristo sobre el diablo».


