Vivió tres años en Linares, alejada de los shows y de las redes sociales
Se mudaron a departamento en piso 22 con malla de protección. Apenas duermo, comenta la madre que llevó a Mía, de un año y medio, a Urgencias por una gripe.
Luego de tres años y medio viviendo en Linares, en el Maule, Nidyan Fabregat decidió que debía volver a Santiago. En la capital se encuentran los trabajos relacionados a modelaje que la española desea realizar. Así que en su auto hizo caber maletas, ropa, muebles y todo lo demás, como si fueran piezas de tetris.
¿Cómo hizo entrar todas sus cosas en un auto? A mí me queda chico hasta para ir a la playa el fin de semana.
«Tengo un auto grande, ¿sabes? Y además he viajado muchas veces en mi vida».
El espacio principal en la mudanza lo ocupó Mía, la hija de un año y medio que vino a tranquilizar los días de la madre. Por ello, Nidyan tenía una petición muy clara a la hora de buscar un departamento para ambas. «Debía tener mallita de protección. Hoy vivimos en un piso 22. Es un cambio gigante desde un entorno un poco más rural a un edificio acá, en Santiago Centro. Además, puse protecciones en los bordes de todas las esquinas de los muebles para que no se golpee».
En Linares, Mía estaba en una sala cuna y desde su reciente llegada a Santiago, la madre le está buscando un jardín. Por ahora, es cuidada en casa por una amiga de Fabregat mientras ella busca más opciones de trabajo.
«Soy una mamá soltera y tengo que esforzarme por mi hija. Llevo tres meses en Arsmate y me ha ido muy bien. He retomado mis redes sociales, que había dejado de lado por tres años y poca gente sabía que yo seguía acá», reconoce.
¿Por qué estuvo tanto tiempo lejos de las redes?
«Ese es un tema delicado del que prefiero no hablar».
Enfermedad y regaloneo
Para este cambio de entorno jugó un papel muy importante la plataforma Arsmate, que le ofreció trabajo realizando sesiones para sus suscriptores.
La gran preocupación de Nidyan es Mía. «Ella es una niña muy despierta, muy inteligente. Ya está caminando, muerde las cosas, le encanta la música. En la tablet ve cosas de princesas y Peppa Pig. Cuando estamos juntas regaloneando, me da abrazos, duerme sobre mi pecho, me da besos en la guata».
¿Y se porta bien?
«Muy bien. Fíjate que es súper ordenada porque le enseñé de pequeñita. Cuando juega deja los juguetes en el suelo, pero cuando le digo que hay que dejar las cosas en su lugar, lo hace. Al terminar festeja, levanta los bracitos y dice ¡bravo!».
¿Duerme bien? Antes de que sus niños cumplan dos años, las madres andan como zombies de sueño.
«Jajajá. Sí, apenas duermo y por mucho que quiera dormir, no puedo. Hace pocos días ella pasó una gripe muy fuerte y debí llevarla a la emergencia. Lo pasamos mal, pero estamos saliendo. Siendo madre soltera es muy difícil. Ya no puedo hacer las cosas que me dan la gana. Me encantaría viajar, pero sé que ahora no puedo. Todo esto vale la pena por mi hija».


