Mamá exigió ayer indemnización de un millón de dólares
Alexa González, de doce años, alega trato traumático en los tribunales de Nueva York.
En el pasado mes de febrero, Alexa estaba sentada en su sala del colegio Junior High School 190 del barrio de Queens en Nueva York. Mientras la profesora hablaba, la niña de doce años tomó un destacador verde y escribió en su pupitre la siguiente muestra de afecto: «quiero a mis amigas Abby y Faith». Para rematar la obra, dibujó una carita feliz.
Al verla, la maestra la llevó a la oficina del director, quien no dudó en llamar a la policía. Según BBC, Joseph Rosenthal, uno de los abogados de la niña, declaró ayer que la menor salió del colegio esposada y permaneció retenida en una comisaría con los grilletes fijados en una barra durante varias horas. «Es fundamental que esto no le suceda a ningún otro niño del mundo», recalcó el profesional.
En una entrevista para el diario «Daily News», Alexa relató que durante su estancia en el cuartel se deshizo en lágrimas: «Hice dos pequeños dibujos que eran fáciles de borrar. No era necesario que me pusieran esposas, pensé que sólo tendría que limpiar la mesa». Pero no fue así. Después de su paso por la comisaría, la niña fue expulsada del colegio y fue condenada a realizar ocho horas de trabajo comunitario.
Moraima Camacho, la madre de Alexa, decidió dar la pelea a través de sus abogados. Ayer se supo que la progenitora reclama al Estado norteamericano una compensación de un millón de dólares por el trato «traumático» que recibió su hija. Por lo menos ya cuenta con el clima popular a su favor. Las autoridades de Nueva York reconocieron que el arresto de la menor fue un error y que los agentes policiales no actuaron correctamente. «Debe prevalecer el sentido común y usar la discreción al decidir si es necesario recurrir a las esposas cuando se está frente a niños», declaró un portavoz de la policía.
La Unión de Libertades Civiles de Nueva York condenó de inmediato el hecho. Esta misma organización presentó, un mes antes de este suceso, una demanda en contra de la Policía de la ciudad por más de veinte detenciones en donde los castigos contra los niños fueron desmesurados.


