La máquina permite convertir batidos altos en proteína en sorbetes suaves y aireados
Con recetas personalizables y una textura que recuerda a los helados soft, la máquina transforma desde yogur griego hasta mango con tajín en la fría golosina.
No es una decisión ligera comprarse una máquina para hacer helado, pero Pedro Rojas (24) lo venía pensando desde hace rato. En su infancia en María Pinto, una vecina vendía paletas artesanales, y él compraba siempre. Cuando se mudó a Santiago hace siete meses, mantuvo el rito, ahora con cassatas de supermercado, siendo su favorita la de sabor almendrado. Pero la idea de preparar sus propios sabores tomó fuerza cuando notó que los helados envasados le parecían cada vez más artificiales y además le estaban saliendo caros.
En TikTok le empezaron a aparecer videos de la Ninja Creami, una máquina para hacer helado. Le escribió directamente a la marca y le respondieron que pronto lanzarían en Chile la Swirl (https://acortar.link/o9E– 8TA), una versión con 13 funciones que hasta permite preparar helado tipo soft. Cuando le avisaron que ya estaba disponible, fue ese mismo día a la tienda del Parque Arauco, pagó los $359.990 con tarjeta de crédito y se la llevó a su casa. ¿El plan? No volver a comprar helados envasados. «Me tomé los dos helados, porque viene con dos recipientes, de piña y mango».
Ahora prepara helado día por medio y le está agarrando el ritmo a la máquina: mezcla frutas con leche, prueba el botón de «Respin»,que ajusta texturas. Además, siente que le da mejor uso a la fruta que antes se le echaba a perder. «Antes se me pudría en el refri. Ahora se va toda en helado. Yo creo que ya jubilé el helado de supermercado».
¿Una máquina para hacer helados? En simple: la Ninja Creami Swirl tritura una mezcla congelada y la transforma en helado cremoso, smoothie bowl o sorbete en menos de tres minutos. Solo hay que dejar la base en el congelador durante 24 horas y luego colocar el pote en la máquina. ¿La versión Swirl? Incorpora un sistema de dispensado que permite servir helado estilo máquina, además de programas específicos para yogurt helado, versiones cremosas y otras bajas en azúcar o altas en proteína.
«Lo que uno coloca dentro de la máquina es una base congelada que después se transforma en un helado muy aireado, con el doble de aire que uno común. Por eso queda tan cremoso. No es exactamente como esos helados soft que uno ve en cadenas de comida rápida, pero para la casa es una buena alternativa», explica Heinz Wurth, chef conocido como Soy Ciencia y Cocina.
TikTok y proteínas
Phillip Pollmann, marketing manager de Ninja Kitchen Chile, cuenta que la llegada de la Creami Swirl responde a una demanda generada por los videos virales (https://acortar.link/ kGsRkx). «Es una de las máquinas más solicitadas por los seguidores de la marca. Estaban atentos a lo que pasaba en Estados Unidos y nos escribían preguntando cuándo iba a llegar». La versión Swirl no busca reemplazar a la Creami original, sino ampliar el abanico de preparaciones. «Es una alternativa para quienes quieren jugar con más tipos de mezclas».
Uno de los públicos más activos es el que prepara postres altos en proteína. «Hay muchas personas que dejaron de tomar su batido con agua y lo congelan para hacerlo helado. Con menos grasa y azúcar, las mezclas suelen quedar más duras o granulosas, pero la Swirl logra una textura cremosa igual», dice. La máquina permite personalizar cada receta con yogur, proteína en polvo o leches vegetales, y cuenta con un programa específico para ese tipo de combinaciones.
«Sabíamos que se iba a vender bien en verano, pero lo que más nos sorprendió fue que la gente hace helado todo el año», comenta Pollmann. Esa frecuencia, según él, refleja un cambio en los hábitos de consumo. «Ya no se trata solo de un postre ocasional, sino de una forma cotidiana de prepararse algo rico, controlando lo que uno come. Esa es la gracia: no hay una receta fija, uno va probando y encontrando sus mezclas favoritas».
Sin grandes recetas
Uno de los factores que más valora Caro Rocco, cocinera e influencer, es que se puede experimentar sin fórmulas complejas. Ha probado mezclas como mango con yogur y limón, o arándanos con limón, y todas quedaron con buena textura desde el primer intento. «Quedaron bien altiro», dice. «Y lo otro que quiero probar es algo demasiado simple: solo yogur griego. Sé que funciona muy bien y queda muy cremoso. Es muy entretenida de usar, se siente como volver a jugar con esas maquinitas de helado de juguete, pero ahora de verdad».
También ha usado la máquina para transformar batidos de proteína en helado. «Antes, si congelabas eso, te quedaba un bloque de hielo. Ahora, con la misma mezcla que uno se tomaría, puedes hacer un postre cremoso sin cambiar nada», cuenta. La clave, según ella, está en la potencia. «La gente dice que podría hacerlo en una licuadora, pero no se puede. Las licuadoras se funden. Esta tritura un bloque de hielo congelado por 24 horas, desde arriba hacia abajo, y lo deja perfecto».
La primera vez que la probó, armó una estación de helados en su casa, con barquillos retro, mostacillas y frutas. «Fue como jugar, pero con resultados de verdad», recuerda. También ha probado combinaciones más osadas, como mango con tajín, «ese picantito de michelada», y asegura que quedó riquísimo. «La máquina es angosta, no tan ancha, así que se acomoda bien. Y como permite usar toppings, da para crear cosas distintas cada vez».


