Niño de Angol hacía redobles con cucharas y ya toca la batería

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Autor de la Foto: CEDIDA
Título/Pie de foto: Con esta batería artesanal aprendió a tocar.


Nicolás tiene dos años y seis meses

Aprendió mirando a un tío baterista melodías a la perfección.

Romanet Montoya

Dice la historia que a los 7 años, Beethoven dio su primer concierto en piano. Y que a los 4, Mozart tocaba el clavicordio sin equivocarse. Parecen historias lejanas, sin embargo en Chile tenemos un niño que con 2 años y 6 meses ya toca la batería.

Su nombre es Nicolás Gutierréz y es de Angol, Región de la Araucanía. Su madre, Edith Bahamondes, cuenta que antes de caminar, su retoño ya jugaba con las baquetas. «Está todo el día jugando con los palitos, como los llama él. Si estamos comiendo, está con la cuchara dándole a los platos y a la mesa».

Según su progenitora, nadie le enseñó a tocar. Aprendió de oído. «Como familia pertenecemos al Ejército Evángelico de Chile y en el culto, él siempre se queda atento mirando a su tío Emilio, que es el encargado de la batería en la iglesia», relata. «Un día Emilio faltó y escuchamos que sonaba la batería, y era mi hijo el que estaba tocando. Ahí todos nos dimos cuenta que tenía talento», agrega.

Para Edith, el talento de su hijo es producto de una bendición. Pero el asunto musical no es precisamente una rareza en la familia: ella toca el teclado y su esposo, el saxofón.

La historia de Nicolás se hizo conocida luego de que su hermana mayor subiera un video a Youtube con el niño tocando la canción «Feliz Navidad», acompañado por su padre en el saxofón. «Para eso ni ensayó. Él no quiso tocarla hasta el día de la presentación y como es una guagua, no lo obligamos», detalla Edtih.

Pero salió bien y el niño se fue ovacionado. «Acá en Angol ya es famoso. Todos lo conocen por ser el niño que toca la batería», afirma su mamá.

Ahora sus padres le buscan una batería de verdad. Porque la que tiene, hecha de tarros, ya no le sirve. «Hay baterías para niños que son completas, con caja, bombo y platillo y él ya sabe usar todos esos accesorios».

Para el futuro también, Edith le quiere contratar clases «pero cuando crezca, antes hay que dejarlo ser niño», sentencia.

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