Zafradas de Hualañé la chasconearon
A las 9:30 de ayer, Karen Doggenweiler llegó a la sede de la Cruz Roja, vestida como banderita chilena: polerón rojo, jeans e impecables zapatillas blancas. Luego se subió a una van y viajó tres horas como sardina en lata para llegar a Hualañé, localidad de la Séptima Región afectada por el terremoto. Antes, hizo una parada en Independencia para comprar bolsas de dulces. Así partió su día como voluntaria de la Cruz Roja.
«Desde que tengo memoria vi a mis tías siendo voluntarias, es una tradición familiar. Ojalá muchos jóvenes participaran», dice Karen.
Una vez en Hualañé la animadora se paseó por los 500 metros cuadrados del hospital de campaña que donó la institución española a su homóloga chilena y aprovechó de conversar con los pacientes. Hasta ahí todo bien, pero se le ocurrió ir a visitar a los niños de la Escuela Monseñor Manuel Larraín.
En cuestión de segundos los somnolientos escolares despertaron y se abalanzaron hacia la animadora para tocarla y sacarse fotos. «Es bacán que esté acá.», decía Carlitos, de 8 años, empinándose. «Karen, yo soy el Zafrada de Hualañé», le gritó Felipe, de 9 años. «Yo también lo soy», le siguió otro niño. Al rato, se vio invadida por réplicas del colorín que la chasconearon y pisaron para alcanzar un beso de la rubia. Luego, varios niños saltaron la muralla del colegio y salieron detrás de la animadora.
«Esto es exquisito, me dan lo mismo los empujones, es puro cariño. Imagínate que en diciembre estuve en Hualañé, incluso filmamos un spot para la franja electoral. Era precioso, es muy fuerte ver todo esto. Se va a perder parte de la cultura chilena del adobe, porque ya no se puede construir así», dice Karen.
-¿No habías viajado después del terremoto?
-No. Había visitado algunas localidades cerca de Santiago, pero esta es la primera vez. En televisión no se mostró lo más terrible, por eso es muy duro verlo en directo.
«¿Aquí hace cucharita?»Después de recorrer las carpas del hospital, Karen llegó a las piezas de los médicos y enfermeros. «Estas son privadas», le dijo Ángel Vicario, enfermero de 31 años que ha estado en Afganistán, Haití, El Congo y Pakistán. Karen insistió en conocer la cama del español. «¿Aquí hace cucharita?», preguntó picarona.


