Marcelo Zagal grabó el registro más potente del tsunami
¿Ha sentido rugir a un león alguna vez? Esto sonaba como 100 de ellos, describe.
Era el último fin de semana del verano para Marcelo Zagal y su familia. Sus hijos entraban a clases el lunes siguiente y, azuzado por la mayor, decidieron acampar en el patio de la casa de un compañero de colegio de la niña en Llico, un pequeño balneario ubicado en el fondo del Golfo de Arauco, en la Octava Región.
Era 26 de febrero. «Llegamos a eso de las 21.30 y lo primero que hicimos fue ir a dar una vuelta por el pueblo, que era muy lindo y acogedor. Cuando volvimos, armamos nuestras carpas y nos acostamos», recuerda el comerciante de Concepción.
En el patio los pilló el terremoto. «Rebotábamos en el suelo, era imposible ponerse de pie. Cuando ya pasó la sacudida, agarré a mis dos hijos, a mi mujer y corrimos al cerro, donde pasamos la noche», narra Marcelo. «El mar se salió un par de veces durante la noche, que fue muy larga, pero sin fuerza, fue algo suave, como si fuese marea alta nomás», agrega.
Cuando salió el sol, a las siete y cuarto de la mañana, Marcelo bajó al pueblo, miró hacia el mar y en lugar de agua vio puro barro «Uno miraba hacia el horizonte y se divisaba una franja y un muro de color plomo. ¿Ha escuchado rugir a un león alguna vez? Esto sonaba como cien de ellos acercándose y con hambre», describe.
Volvió al cerro aterrorizado y encendió su cámara. Eran exactamente las 7:57 y registró casi cuatro minutos de devastación: la tercera ola arrancóárboles, se llevó casas, se tragó animales y arrasó con todo Llico.
«Dios mío, mi casa. Por qué, si tú me la diste», se oye en el registro. «Ese era el dueño de la casa donde estaba yo. Él vio cómo el mar se llevaba su casa de veraneo. Gritó y se cayó, casi desmayándose. Su hijo lo tuvo que sostener, mientras el mar botaba los árboles como si fueran palos de fósforo», cuenta Zagal, quien shockeado relata en el video que el agua «se llevó todo, no quedó ni una casa en Llico (ver infografía)».
En la punta del cerro, literalmente, nadie hablaba. Todos miraban con espanto el desarrollo del tsunami. Dice Marcelo que «el mar entró en forma diagonal, y en la bahía como que rebotaba y entraba hacia la ciudad. Fue impactante».
-¿Qué fue lo más terrible de esa situación?
-Eso fue lo más tranquilo. El lunes recién volvimos a Concepción, donde vivimos. Pero en el camino nos atacaron con palos y piedras. La gente estaba en estado salvaje.
Tsunami fue latigazo en el agua¿Por qué el mar se ensañó con 3 ciudades?
El oceanógrafo Alfonso Campusano, director del Centro de Estudios Oceánicos, Insulares y Antárticos de la Universidad Andrés Bello, cuenta que, por una coincidencia que aún la ciencia no logra aclarar, Dichato, Llico y parte de Talcahuano recibieron las olas con más rabia del tsunami del 27 de febrero, cuando ya estaba de día. «En estos casos, las costas de estos tres lugares apuntan al norte y fueron, además, los que más sufrieron su efecto. Otra explicación que se baraja, aunque improbable, es que exista un derrumbe submarino posterior al sismo y que eso haya cambiado la dirección del mar», explica.
Que la onda provenga del norte para él tiene mucho sentido. Por ejemplo, si en Constitución y Pichilemu el oleaje atacó desde el oeste hacia el continente, en estas tres locaciones lo hizo viniendo desde el norte. «Imagínese que usted le pega un latigazo a la fosa costera de Chile. Sale una onda hacia el oeste y otra hacia el este. Y la zona central de este latigazo, la zona de fractura, fue la que llegó a la isla Juan Fernández», argumenta.


