Es el único remedio para la apnea de sueño que le detectaron
El veterinario se asustó cuando le dijeron que los ronquidos que tanto molestaban a su señora se debían a una razón más grave.
Que Lindorfo ronca fue una noticia a nivel nacional. También que hace un año su señora, Carolina Gobantes, harta de desvelarse por sólo escucharlo, lo echó del dormitorio matrimonial y él terminó durmiendo con su hijo Sebastián (4 años) en el segundo piso de la casa.
La novedad es que la noche del miércoles, el veterinario volvió a dormir con su señora. Una maquinita llamada CPAP, que ahuyentó sus ronquidos y la posibilidad de un problema más grave, logró el milagro.
Todo comenzó hace unas semanas, cuando a sus compañeros de «Viva la mañana» se les ocurrió una idea brillante. «Me propusieron poner cámaras infrarrojas en la pieza para grabarme y agregar un micrófono para registrar el nivel de mis ronquidos», cuenta. Y él aceptó pensando que después revisarían las imágenes muertos de la risa.
Pero el resultado fue otro. «Lo terrible fue que descubrí que mi hijo se despertaba por mis ronquidos y se ponía a llorar asustado. Ahí me angustié, me dieron ganas de llorar y partí donde la neuróloga Julia Santín, especialista en trastornos del sueño de la Clínica de la Universidad Católica».
-¿Y qué pasó?
-Me hizo un polisomnograma, un examen donde estudió mi sueño durante casi 18 horas. El diagnóstico fue apnea del sueño y, según me explicó ella, hago 27 apneas por hora, algunas de hasta 50 segundos de duración.
-¿Cuál es la causa?
-Los seres humanos tenemos la laringe más laxa y blanda, porque ahí también están las cuerdas vocales. Por un problema individual mi laringe a veces se pone rígida y bloquea el paso del aire. El cuerpo actúa instintivamente y medio dormido me muevo un poco y la laringe se vuelve a relajar.
-¿No existe la opción de una cirugía, un medicamento?
-No, porque no hay nada que corregir. La única posibilidad es la CPAP, que a través de la máscara me envía aire con mayor presión directo a la nariz, obligando a mi laringe a estar abierta. Esta me la prestaron mientras llega la mía definitiva, que cuesta entre 500 y 900 lucas, y la tengo que usar para siempre. O sea, estoy obligado a viajar con ella a todas partes. Y funciona con electricidad.
-¿Y si hay un apagón?
-Sigo respirando en forma normal y obviamente volveré a roncar, pero no pasa nada.
-¿Qué dice tu señora?
-El primer día le preguntéflaca, ¿cómo dormí? Ay, no te sentí, así es que debes haber dormido regio me contestó. Está feliz.
-Debe ser matapasiones dormir con alguien con esa pinta.
-Sí, qué quieres que te diga. Lo asumo. Parezco Frankenstein, jajajá. Por eso, la uso cuando estoy listo para quedarme dormido. Pero es espectacular, porque no suena ni tiene luces.
-¿No te da lata pensar que tienes que dormir todo el resto de tu vida con esa máquina?
-No, porque la doctora también me explicó que por la apnea corro serios riesgos de sufrir un infarto o un accidente cerebro vascular. Esta máquina me está ayudando a descansar de verdad y estoy recuperando mi vida matrimonial. Porque no te voy a negar que era una lata estar con mi señora, empezar a dormirme y escuchar ya, partiste al segundo piso. Ahora no y todo se lo debo a esta maquinita.
«Gracias a esta máquina estoy recuperando mi vida matrimonial»
27 apneas por hora tiene Lindorfo mientras duerme. A veces, pasa hasta 50 segundos sin respirar.


