Este programa mira al 2014
Que “Yingo” se desmantela. Que se cae a pedazos. Que son una tropa de niños mimados, haciendo pataletas y sacándose los ojos por un departamento.
Lo que usted quiera. Pero lo que está detrás de las podas que está sufriendo (y en algunos casos gozando) el “Mekano” de Chilevisión es la mente de Álex Hernández, que no me cabe la menor duda ya tiene diseñado el “Yingo” del 2011.
Igualito a otros estrategas que no son muy buenos para dar la mano de mandatarios jetta (Piñera fue a ver Colo Colo vs. Vélez Sarfield este año y los argentinos empataron sobre la hora, le tocó la pierna al Chupete Suazo y el delantero no marcó ni medio gol, llamó a la Selección en la víspera del partido con Brasil y quedamos eliminados). Igualito a Bielsa, que no hace ni deja de hacer nada por casualidad, todos los pasos de Hernández se enmarcan dentro de un plan maestro.
En el peak de “Mekano” anunció que el programa se volvería una suerte de reality para determinar quiénes seguían en el staff de rostros y quiénes no.
Muchos, como Fernanda Brazz, prefirieron renunciar antes que someterse al estrés de una eliminación fratricida.
Pero nadie dijo nunca que Hernández, también director de ese programa, fue quién le tiró la cadena.
Todo tiene un ciclo. El Ballet Azul, Los Beatles, la Concertación. “Mekano”. “Yingo”.
Contra lo que muchos podrían estar pensando, dificulto que Hernández crea que el ciclo de “Yingo” esté llegando a su fin. Lo que se está haciendo es perfeccionar el próspero pasar del programa más intenso de las tardecitas televisivas chilenas. Porque puede que “Calle 7” se lleve el botín del rating por cierto margen, pero nadie puede negar que Iván Cabrera gritándole a su ex compañera de “Rojo” Yamna Lobos que ella no es quién para ponerle un 2 en una prueba de baile es mucho más memorable y perturbador que Martín Cárcamo preguntándole a Chapu por quincuagésima vez si pololea con Cata Vallejos o no. No hay dónde perderse entre un programa juvenil en que todos aparentan ser unos querubines y otro donde a diario asoman las miserias humanas que todos tenemos.
“Calle 7” es Justin Bieber y “Yingo”, sin llegar a ser Eminem o Marilyn Manson, tampoco se casa tanto con el yugo de los “valores”, cliché instaurado en los tiempos de “Rojo”, justamente el archienemigo de la primera mitad de la década pasada de “Mekano”. Es como si la tirria entre dos personas se hubiera transmitido a los descendientes de cada uno.
Probablemente lo que Álex Hernández quiere hacer es seguir experimentando en el amplio laboratorio que constituye trabajar sin la autocensura sobre la cabeza. Hay que buscar nuevas parejas, nuevas dinámicas y sobre todo nuevos conflictos.


