En el nuevo recinto vuelven los clásicos asientos de andén
«Aún no tenemos fecha para la entrega de los nuevos 5,2 kilómetros de la extensión de la Línea 2, que gracias a la integración a la red de las estaciones El Bosque, Observatorio, Copa Lo Martínez y Hospital El Pino, beneficiarán a unos 618.000 vecinos de las comunas de la zona sur de la capital, lo que sí puedo, es adelantar que será muy pronto», comentó este jueves Ximena Schultz, gerenta de la División de Proyectos de Expansión de Metro de Santiago, mientras un ejército de trabajadores se encargaba de afinar los últimos detalles en las cuatro estaciones, que ya se encuentran en marcha blanca.
Aunque todas las construcciones rondan el cien por ciento de avance, Hospital El Pino, la nueva estación terminal hacia el sur, lleva una pequeña ventaja y por eso Metro la mostró. Se trata de un edificio subterráneo bajo la esquina de las avenidas Padre Hurtado y Lo Blanco, de 11.028 metros cuadrados distribuidos en nivel de andenes, puentes de circulación y boleterías, más el nivel de superficie, que promete ser todo un aporte a la ciudad. Para conseguirlo, los arquitectos de Metro incluyeron en sus diseños plazas de juegos y de calistenia.
«Cuando esta estación esté operativa, el viaje desde acá a Los Héroes, que está en el corazón de la capital, durará apenas 27 minutos, lo que representa una reducción en el tiempo de viaje de 32%, respecto de los 40 minutos que toma hoy», comentó la ejecutiva, quien detalló que el edificio está proyectado para atender a unos 15 mil pasajeros diarios, de lunes a viernes.
Entre las principales novedades para los pasajeros, especialmente si se trata de adultos mayores y niños, se cuenta el regreso de los clásicos asientos de andén. Eso sí, esta vez vienen en una versión antivandálica de acero inoxidable, que al estar adosada a los muros y el piso, hace imposible su remoción.
También destacan dos pesados juegos de puertas. Las primeras están a nivel de la calle y flanquean el acceso principal. Más abajo en el hall, hay dos más, que convierten en un verdadero búnker las instalaciones y aseguran una zona de seguridad en caso de tener que cerrar el recinto, que sí o sí será inaugurado junto al resto de las obras antes de finalizar el año.
Además, la plaza exterior cuenta con una reja antivandálica, que en esta ocasión apela a un diseño robusto, compuesto por gruesos tubos de 2,80 metros, pensados para resistir el impacto de un vehículo ligero. «Son medidas pensadas para asegurar el servicio y la seguridad de las instalaciones y pasajeros», explicó Schultz.


