Pedro Pablo López , hijo de Pancho López, debuto en la actuación con Auditoría de amor
Llegamos a grabar 20 escenas diarias, era una intensidad de una tras otra y, si la toma queda, se avanza, cuenta el joven, abogado de profesión.
Pedro Pablo López, más conocido como Pepe López, hijo del actor Pancho López, debutó en la actuación como protagonista de «Auditoría de amor», la primera teleserie vertical de TVN, estrenada el pasado 11 de diciembre y que ya supera los ocho millones de reproducciones a sólo días de su lanzamiento. Con 26 años y abogado de profesión, el joven se transformó inesperadamente en el nuevo galán digital del canal público.
Criado prácticamente entre bambalinas, Pepe López tuvo su primer acercamiento a la actuación desde la infancia, marcado por el Teatro el Árbol, fundado por su padre. Esa cercanía temprana con el escenario fue sembrando una vocación que nunca abandonó del todo, pese a que decidió estudiar Derecho como camino profesional principal.
«Me pasó que con las redes sociales podía explotar esto de poder crear, interpretar, actuar. Entonces, podía congeniar los dos mundos que me gustaban. Un poco como Miley Cyrus, lo mejor de dos mundos», relata el joven.
Entrar al set de una serie vertical fue una experiencia nueva para todos, incluso para los más experimentados. Todos estaban aprendiendo el formato al mismo tiempo, lo que generó cierta complicidad.
«En una producción convencional se graban unas cuatro escenas diarias, o tal vez menos. Nosotros llegamos a grabar 20, era una intensidad de una tras otra y si la toma queda se avanza. No hay mucho espacio para repetir, para probar, y eso te obliga a aprender un guion de 150 páginas en una semana o dos días», cuenta.
Uno de los conceptos clave del formato es el llamado «impacto en el rostro», una técnica narrativa y visual donde la escena se cierra con un primerísimo primer plano del personaje, destacando una emoción específica. En este tipo de ficción, la expresión facial se convierte en el principal vehículo dramático.
«El director (Boris Quercia) nos contaba que en el mundo del cine y las teleseries hay un concepto que se ocupa mucho, el impacto en el rostro. Acá vivimos del impacto en el rostro. Como no tenemos mucho espacio para gesticular o moverse mucho, porque las tomas son cerradas y verticales, hay mucho impacto en el rostro, donde aparece la cara de amor, de pena, todo el rato. Es entretenido», destaca Pepe.
¿Es más sobreactuado?
«Siento que sí y no. Porque las verticales que nacen en el extranjero son estos melodramas hiper exagerados. Y así lo hicieron otras productoras y canales en Chile, pero TVN apostó por algo distinto. No va por la exageración como el melodrama internacional, sino que fueron por una teleserie chilena, comedia, que yo creo que la gente va a enganchar mucho».
¿Cómo ha sido ser galán de teleserie?
«Ha sido muy lindo. Estoy muy agradecido, porque la verdad no me considero galán, al revés. Para mí el galán es un gallo que es guapo y se cree mucho y yo nunca me he considerado guapo ni nada por el estilo. Pero con los avances y lo que se ha visto de la teleserie, la recepción del público ha sido preciosa. No puedo estar más agradecido. Trato de contestar todos los comentarios y todos los mensajes que me llegan a Instagram. El recibimiento ha sido impresionante».
¿Algún consejo de su padre?
«Como siempre lo he tenido cerca y tengo una relación exquisita con él, me ha tocado ver a un papá que vivió la fama máxima siempre con humildad, altura de mira, aterrizado. Así que cuando se me entrega esta posibilidad, que es un 1 por ciento de lo que él vivió, sé perfecto cómo hay que llevarlo, como hay que tomarlo. Desde la humildad y que no se te suba algo de esto a la cabeza».


