Unas 70 casas resultaron indemnes muy cerca del destruido Jardín Botánico
Expertos explican que se trata delresultado de una comunidad bien preparada.
Las tomas aéreas del límite entre las comunas de Quilpué y Viña del Mar, en la Región de Valparaíso, prueban la importancia de la prevención de los incendios forestales.
En medio de la destrucción que dejó el fuego, que arrasó con el Jardín Botánico y varios sectores residenciales de la Ciudad Jardín, aparece sobre una loma la Villa Botania, conjunto de unas 70 casas que sobrevivió a la tragedia.
Pedro Contreras, coordinador nacional del proyecto de prevención de incendios de Conaf, explica que no se trata de nada sobrenatural, sino, en buena medida, de un trabajo de prevención que es parte de un plan muy nuevo, que prepara a las comunidades locales «que cada día deben estar más preparadas para enfrentar este tipo de emergencias».
Se trata de una iniciativa que desde el año pasado ejecutan Caritas Chile y Conaf, y que actualmente está presente en siete municipios de las regiones de Valparaíso y Ñuble. Su objetivo es hacer más seguro el entorno de las viviendas que se encuentran en zonas de interfaz urbano forestal.
Entre las medidas básicas que contempla este plan, y que se pueden replicar en cualquier comunidad organizada, destacan ocho.
1. Capacitación. «La primera es la más importante», afirma Contreras, quien detalla que se trata de un periodo de capacitación de casi un año, durante el cual Conaf, Caritas Chile, los municipios y las comunidades, crean en conjunto un mapa de los potenciales peligros y desarrollan planes de contingencia.
«Esa planificación luego es probada en terreno durante un simulacro general, que permite evaluar en tiempo real el desempeño de cada comunidad», asegura.
2. Reservas de agua. Para conseguir buenos resultados, el proyecto además contempla la instalación de estanques de agua, de entre 4.500 y 10.000 litros, que además de servir para mantener húmedo el entorno, son un recurso invaluable a la hora de abastecer a los camiones aljibes en medio de cerros.
3. Desmalezamiento. Un tercer paso es la preparación del terreno circundante a las viviendas, el que requiere de un constante desmalezamiento, especialmente durante las temporadas de incendio posteriores a años lluviosos, «ya que el pasto seco es un material altamente combustible y facilita el rápido avance del fuego».
Además de estas medidas, el presidente del Colegio de Ingenieros Forestales Simón Berti, suma otras.
4. Distancia segura. Según el profesional, debe existir una distancia mínima entre las viviendas y la cobertura vegetal, la que varía dependiendo de las condiciones de cada lugar. «Para calcularla, una buena forma es medir la altura del árbol más alto cercano a las casas y multiplicarla por tres, de manera que se genere un espacio que las proteja de las pavesas de fuego que transporta el viento», explica.
Con esto, además se genera el espacio suficiente para instalar un carro de Bomberos, que necesita de espacios y distancias mínimas, para operar.
5. Basura. Otra acción necesaria es limpiar las orillas de senderos y caminos, donde se suelen acumular desperdicios. «Muchas veces basta una botella de vidrio, para que al contacto con el sol funcione como lupa y cause un incendio», recuerda Berti.
6. Limpieza de troncos. Las ramas bajas de los árboles cercanos a las viviendas son otro factor de riesgo. «Lo ideal es sacar todo el follaje que se encuentre a menos de dos metros del suelo, porque esas ramas serán las más cercanas al fuego que transporte a ras de piso el pasto seco».
7. Comunicaciones. Berti destaca que muchas de estas medidas pueden perder parte de su efectividad si no se cuenta con un buen sistema de enlace. «Y no me refiero a nada caro, ni sofisticado, sino a los clásicos walkie talkie, que han demostrado su utilidad, sobre todo en emergencias como la de Viña, donde se cayó la señal telefónica, producto de la destrucción de antenas «.
8. Drones. Aunque tiene claro que su último tip antincendios no es para la ciudadanía, sino para las policías y Conaf, Berti no quiere dejar de sugerir una medida que ha dado resultados en otros países.
«Considerando que en Chile más del 95% de los incendios tienen su origen en la acción humana y que de ellos, la inmensa mayoría es intencional, nos hacen falta más drones de vigilancia, que permitan advertir a tiempo de pequeños focos de incendio y perseguir a sus responsables», finaliza Berti.


