Más watts no son sinónimo de eficiencia, advierte ingeniero electrónico
Académico de la Usach explica cómo calcular cuánto sumará cada nuevo aparato a la cuenta de la luz.
Las etiquetas de eficiencia energética -esas franjas con letras de la A a la G pegadas en refrigeradores, lavadoras y aires acondicionados- son lo primero que recomienda revisar John Kern al vitrinear en el Cyber.
Ingeniero en ejecución electrónica, doctor en ciencias de la ingeniería y académico de la Universidad de Santiago, el experto parte con un recordatorio: «La letra A, de color verde, significa que un electrodoméstico es más eficiente y genera un menor gasto mensual. Las letras B y C representan un consumo medio; las letras D a G corresponden a electrodomésticos poco eficientes, con alto consumo».
La diferencia en gasto entre un equipo eficiente y uno de consumo alto puede llegar a varios miles de pesos al mes, y el refrigerador concentra ese consumo porque funciona 24/7. «Uno barato normalmente tiene alto consumo, frente a un refrigerador eficiente que suele tener un precio mayor pero ahorra todos los meses. Esto significa que el más económico puede terminar costando más en 3 a 5 años», advierte.
En estos días de descuentos masivos abundan justamente los aparatos que más pesan en la cuenta de la luz. «Se aprecian bastantes ofertas en los electrodomésticos críticos de alto consumo: calefactores, refrigeradores, acocinas eléctricas, termos de agua caliente y secadoras», detalla.
¿Cómo puedo estimar cuánto costará al año tener encendido un refrigerador, un aire acondicionado o una lavadora?
¿Hay una forma simple de calcularlo en la casa?
«Una manera sencilla es estimar el costo mensual como la potencia en watts dividida por 1.000, multiplicada por las horas de uso al día, por 30 días y por el precio del kilovatio hora. Por ejemplo, un electrodoméstico de 1.200 W, es decir 1,2 kW, usado 2 horas al día, con un precio promedio de $230 por kWh, da alrededor de $16.500 al mes».
En las lavadoras, ¿el gasto está en la electricidad o en el agua caliente?
«El costo real está en el total del gasto energético. Sin embargo, el costo asociado al agua caliente es de suma importancia, sobre todo si la lavadora es la que calienta el agua mediante resistencias. En ese caso, el gasto de calentar el agua supera significativamente el del motor y la bomba. También influye la cantidad de lavados al mes.
Mi recomendación general para un buen ahorro es evitar lavar con agua caliente y usar la lavadora a carga completa».
¿El microondas y el horno eléctrico consumen parecido?
«Son bastante diferentes. El microondas es, por naturaleza, mucho más eficiente que el horno eléctrico: aunque su potencia parezca alta, de 800 W a 1.200 W, calienta en cuestión de minutos y no gasta energía calentando el aire ni el metal del aparato, porque las ondas van directo a las moléculas de agua de la comida. El horno eléctrico sí es un consumidor pesado: como calienta una resistencia para transferir calor a toda la cavidad, requiere mucha potencia, de 1.500 W a más de 2.500 W, y suele usarse entre 30 y 90 minutos. Ahí la eficiencia importa para que la cuenta no se eleve demasiado».
¿Algún otro detalle en el que fijarse?
«Es importante la capacidad en litros, ya que calentar un horno muy grande de 70 litros para preparar una porción individual es un gasto extra de energía. Si es para uso diario básico, los de sobremesa de 30 a 40 litros rinden bastante bien».
Mucha gente cree que más watts son sinónimo de mejor calidad o rendimiento.
«No es así, por ejemplo las aspiradoras con más watts de potencia no necesariamente tienen una mayor capacidad de succión. En los parlantes, más watts no significan mejor sonido o mayor fidelidad. En los hornos microondas, más watts no significan más eficacia o más calidad».
Si tuviera que dejarle una sola recomendación a quien va a comprar en este CyberDay, ¿cuál sería la regla básica para no equivocarse?
«Mi recomendación personal es hacerse la siguiente pregunta: cuánto me costará usar el electrodoméstico en el mediano plazo, no sólo comprarlo. A partir de ahí conviene priorizar la etiqueta clase A, identificar el consumo en kWh, calcular el gasto mensual y recién entonces comparar los precios».
¿Y el aire acondicionado?
Los aires acondicionados inverter -capaces de enfriar y calentar el aire- suelen ser de los que más consumen. ¿En qué hay que fijarse al comprar uno para que no dispare la cuenta? Responde el profesor John Kern: «El aire acondicionado gasta bastante energía eléctrica. Por eso hay que fijarse en que sea de tecnología inverter, lo que significa que su compresor ajusta la velocidad de forma continua para mantener una temperatura estable, en lugar de encenderse y apagarse como los equipos tradicionales, y eso reduce el consumo. Y hay que considerar el espacio donde se va a instalar para no comprar un equipo sobredimensionado, según los BTU que corresponden al tamaño del lugar».?