La tecnología fue desarrollada por dos ingenieras chilenas
Ya se prueba en faenas mineras y operaciones de transporte y logística.
Quince segundos frente a un sensor infrarrojo podrían bastar para saber si un trabajador está en condiciones de enfrentar una jornada de riesgo. Esa es la tecnología que desarrollaron dos ingenieras chilenas y que hoy se prueba en faenas mineras y operaciones de transporte y logística.
La solución se llama FitWork y fue creada por EyeTech, empresa fundada en enero de 2023 por las ingenieras industriales Claudia Cáceres, de la Universidad de Chile, y Carmen Paz Álamos, de la Universidad Católica de Valparaíso. Su objetivo es detectar alteraciones en el nivel de alerta de una persona antes de que realice una tarea que pueda poner en riesgo su seguridad o la de terceros.
La apuesta se basa en una evidencia científica: el ojo entrega información sobre el funcionamiento del sistema nervioso central. El desafío estaba en identificar cuáles de esas señales podían servir para determinar, de manera confiable, si alguien se encontraba en condiciones adecuadas para trabajar.
A partir de esa premisa, las fundadoras desarrollaron un sistema que combina biometría ocular e inteligencia artificial. Los primeros pilotos les permitieron llevar la investigación desde el laboratorio a operaciones reales, probar el modelo y ajustar la tecnología a las necesidades de las empresas.
Hoy EyeTech ya cuenta con dos empresas clientes y tres pilotos activos. Además, trabaja con cuatro distribuidores -Solem, Open World, Innovation Health y Global Partners- para ampliar la llegada de FitWork a nuevas compañías y mercados. En total, la tecnología ha sido probada en más de diez pilotos y experiencias de validación.
Así funciona
El procedimiento es sencillo. La persona se ubica frente al equipo y debe mirar durante algunos segundos un sensor infrarrojo. El examen completo tarda como máximo 15 segundos.
«Primero, el sistema verifica su identidad mediante biometría de iris y luego evalúa su nivel de alerta, es decir, si tiene en ese mismo momento la capacidad física y mental para trabajar de manera efectiva y segura, utilizando un modelo entrenado con inteligencia artificial. Todo el proceso demora como máximo 15 segundos, es completamente no invasivo y no requiere tomar ningún tipo de muestra», precisa Álamos.
Cáceres explica que el ojo puede entregar mucha más información de la que habitualmente se considera. «A través de imágenes perioculares del iris, analizamos distintos patrones y respuestas oculares asociados al funcionamiento del sistema nervioso central. Nuestro algoritmo de inteligencia artificial procesa esa información y determina si existen alteraciones respecto de un estado de alerta adecuado para realizar una tarea de manera segura», enfatiza.
El resultado se expresa en tres niveles de riesgo -bajo, medio y alto-, de acuerdo con los parámetros definidos por cada empresa.
«Lo que hacemos es evaluar el estado funcional y el nivel de alerta de la persona en ese momento preciso. El dispositivo no determina si alguien consumió alcohol, una droga o si durmió poco; identifica si existe una alteración que pueda afectar su capacidad para realizar una tarea de manera segura. Esta puede estar relacionada con fatiga, falta de sueño, sustancias, medicamentos u otros factores».
¿Qué pasa si el sistema determina que una persona está en riesgo alto?
«En esos casos se activa el protocolo preventivo que haya definido cada empresa. Eso puede significar repetir la medición, dar un período de descanso, hacer una evaluación adicional o adoptar otra medida preventiva».
¿Qué diferencia su sistema de los controles tradicionales?
«Muchos controles tradicionales buscan una causa específica: por ejemplo, la presencia de alcohol o de una determinada sustancia. Nuestro producto hace una pregunta distinta: ¿cómo está esta persona ahora y tiene un nivel de alerta adecuado para realizar una tarea crítica? Lo hacemos en segundos, de manera objetiva y no invasiva. No buscamos reemplazar los protocolos que ya tienen las empresas, sino entregarles una nueva capa de información para poder prevenir y actuar antes de que ocurra un accidente».
¿Qué tan preciso es el resultado?
«Nuestra tecnología ha pasado por distintas etapas de investigación y validación científica. En 2025, nuestro algoritmo fue evaluado y certificado de manera independiente por la Universidad de Ciencias Aplicadas de Darmstadt, en Alemania, sobre la base de estándares internacionales. Además, ya lo hemos probado en más de 10 pilotos en faenas mineras y operaciones de transporte y logística, lo que nos ha permitido validar su desempeño también en condiciones reales».
¿Para qué tipo de industrias puede ser útil?
«Tiene sentido en industrias donde una disminución del nivel de alerta puede tener consecuencias graves: minería, transporte, logística, construcción, energía y operaciones industriales. En minería, por ejemplo, confluyen factores como sistemas de turnos, jornadas exigentes, altura, traslados largos y operación de maquinaria pesada. Ahí, poder detectar un riesgo antes de comenzar una tarea puede transformarse en una herramienta preventiva muy relevante».


