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Autor de la Foto: CEDIDA
Título/Pie de foto: Felipe decidió celebrar al Melvin con sus amigos nomás.
La Municipalidad de Santiago trató de prohibirla vía judicial, pero no pudo
Felipe Reyes dice que se estaba perdiendo el espíritu de lo que él busca.
Luis Gajardo
Al teléfono desde la playa de El Quisco, Felipe Reyes, 21 años, trabajador de un call center santiaguino, no contesta con el tradicional «bien, gracias» a la típica pregunta de inicio de conversación «¿cómo estás?».
Felipe dice «más o menos».
Los motivos son dos.
«Anoche me picó un alacrán en la mano izquierda. Se me hinchó brígido el dedo anular, estoy tomando antiinflamatorios», dice.
«Capaz que lo hayan mandado de la municipalidad», agrega en tono de broma.
Esto lleva al segundo motivo que lo tiene «más o menos».
«La fiesta del melón con vino no va. Se bajó. La cancelé», dice.
En este punto viene al caso explicar que el joven era el organizador de la fiesta que pretendía rendirle tributo a ese brebaje. Ya había convocado a una, el 17 de enero pasado, en el Parque O'Higgins, a la que asistieron más o menos 15 mil personas, y que terminó con destrozos que la Municipalidad de Santiago calculó en 25 millones de pesos.
Para este sábado 14 de febrero estaba convocada la segunda fiesta del club de fanáticos del Melvin, como le llaman al trago. Esta vez la cita era en el Parque Quinta Normal. Había más de 20 mil confirmados en el Facebook del evento.
Pero ya no va.
Pero no porque la Ley de Alcoholes en su Artículo 25 «prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en calles, caminos, plazas, paseos y demás lugares de uso público».
Tampoco porque la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, haya puesto un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Santiago en su contra.
Ni siquiera tuvo a la vista que ese recurso fue declarado inadmisible porque, según el tribunal de alzada capitalino, «la alcaldesa cuenta con las facultades necesarias para resguardar el orden público dentro de su comuna y solicitar el auxilio de la fuerza pública que estime pertinente para ello».
Fue otra cosa lo que lo llevó a echar pie atrás. El organizador se expresa: «Con todo el atado que se armó, y toda la responsabilidad que estaba cayendo en mí, decidí democratizar el tema. Anoche (domingo) pregunté en el Facebook del evento qué debíamos hacer». Esperó unos minutos y las respuestas le cargaron.
«Me decepcioné, porque la gran mayoría iba directamente con una actitud de dejar la cagá. De enfrentarse a los carabineros como fuera. Entonces yo dije no. Este evento lo suspendo. Lo sus-pen-do. La fiesta del melón con vino no va».
«Es fome porque hay harta gente que realmente quería ir a compartir. Pero yo, por lo mismo, no los puedo arriesgar por otro grupo que sólo quiere ir a hacer daño», reflexiona.
Desde la municipalidad, valoraron el gesto. Sin embargo, el encargado de seguridad, Marcelo Muñoz, aseguró que las medidas de seguridad y el resguardo policial para los parques O'Higgins y Quinta Normal correrán igual este fin de semana. Y anunciaron que pedirán una reposición del recurso de protección.
Reyes dice que va celebrar el día del melón con vino igual, pero solamente con sus amigos más cercanos.


