Uno de los atracos derivó en el mega incendio en el barrio Meiggs ocurrido el 29 de septiembre
Utilizaban el método de saturación con gas y para evitar las persecuciones policialeslanzaban miguelitos de fabricación propia.
La madrugada del lunes 6 de octubre, una patrulla de Carabineros que realizaba una ronda de rutina en la comuna de La Florida se detuvo frente a un strip center ubicado en calle Walker Martínez con avenida La Florida. En el lugar detectaron a un grupo de unas diez personas arrumadas en un punto del centro comercial, como si estuviesen viendo un partido de fútbol en un televisor muy pequeño.
Cuando la policía hizo sonar sus balizas, las diez cabezas se dieron vuelta y, como catapultados por un trampolín, los cuerpos que las sostenían salieron arrancando en distintas direcciones. En el lugar que abandonaron apareció un cajero automático. Querían hacerlo explotar con el sistema de saturación por gas, un tipo de robo que ha revivido en las últimas semanas.
Los delincuentes huyeron en auto y esparcieron miguelitos para impedir la persecución, pero en el lugar dejaron abandonados otros tres vehículos, todos con encargo por robo. El Ministerio Público le encargó la investigación al OS-9 de Carabineros.
El Cherokee
La policía descubrió que uno de los vehículos utilizados en la huida era un Jeep Grand Cherokee negro, cuya patente no correspondía a la del propietario del auto. Era un auto clonado.
Recurriendo a las cámaras de seguridad de medio Santiago, el OS-9 le hizo un seguimiento de 20 kilómetros al Cherokee hasta que ingresó a un galpón ubicado en la comuna de Quinta Normal, que en otro tiempo funcionó como taller mecánico.
Como el robo a los cajeros ha vuelto a estar de moda, revisaron la dinámica de atracos anteriores y comprobaron que en un robo a un cajero ocurrido el jueves 10 de octubre en Renca, aparecía el mismo Jeep Cherokee negro, aunque con otra matrícula.
Finalmente, el domingo 13 de octubre un vehículo con dos ocupantes llegó hasta el galpón de Quinta Normal. El OS-9, que custodiaba el lugar con un punto fijo, los detuvo. Luego, allanaron el galpón.
El galpón
El lugar era un supermercado del robo a los cajeros. Había balones de gas licuado con tanques de oxígeno, que es la mezcla que se necesita ingresar a los cajeros para hacerlos explotar; cajas y cajas de miguelitos, además de muchos clavos de gran tamaño y un torno para fabricarlos; materiales para realizar oxicortes, incluyendo máscaras para soldar; lazos de metal para arrancar rejas con la tracción de los automóviles (en caso de que los cajeros se encuentran tras un enrejado); cuatro gavetas de cajeros automáticos vacías, cuyo origen aún no se ha podido determinar y una caja fuerte con la cerradura arrancada con oxicorte, también de origen desconocido.
Había también armas de fuego, chalecos antibala, napoleones, celulares y algo de dinero, aunque no mucho. Y había también tres vehículos, todos por encargo por robo, incluyendo el Cherokee Negro, además de varias patentes sueltas destinadas a clonar vehículos.
El incendio de Meiggs
Según explicó el coronel Mauro Pino, jefe del OS-9, tras una serie de técnicas investigativas se pudo comprobar que los dos detenidos, de 21 y 22 años y sin antecedentes penales (aunque uno tiene antecedentes siendo menor de edad), también participaron en el robo al cajero automático en Grajales el domingo 29 de septiembre y que derivó en un gigantesco incendio en el barrio Meiggs, además de un intento de robo a un cajero ubicado en un centro comercial de Colina.
Todos estos robos usaron el mismo método: saturación con gas, de madrugada, con uso de miguelitos para facilitar la huida y utilizando vehículos robados con patentes clonadas.
Los dos imputados fueron formalizados el viernes y quedaron en prisión preventiva.


