La estrella presentó este martes los papeles para divorciarse de Keith Urban tras 19 años de matrimonio
The Sun dice que el músico se molestó por las burlas ante las recientes películas de la actriz, mientras TMZ añade que él encontró nueva chica.
Los medios de todo el mundo están de cabeza tratando de averiguar qué puso fin al matrimonio de 19 años entre Nicole Kidman (58) y el cantante Keith Urban (57). Durante la tarde de este martes se conoció que la estrella de cine presentó los papeles de divorcio a pesar de que en los últimos meses ella intentó salvar la relación, de acuerdo con «TMZ».
Aunque no hay confirmación de los interesados, el mismo medio cita a fuentes cercanas con dos datos trascendentes: 1.- Ellos realmente se separaron en junio y pasaron el verano del hemisferio norte trabajando en sus proyectos. 2.- Existiría otra mujer con quien Urban está pasando las penas.
Quizás esa (la otra mujer) es la razón para que la ganadora de un Oscar dejara de intentarlo, aunque cuatro días antes de que se conociera la noticia, apareció en un evento con el hermoso anillo de compromiso Cartier que el músico le regaló antes de la boda, en 2006.
Tal vez el quiebre se deba a la teoría de «The Sun»: Urban se vio afectado por recientes películas que ha grabado su ahora exmujer, donde ella tiene escenas de alta tensión con galanes jóvenes. La primera fue «Asuntos familiares», con Zac Efron (37), estrenada en 2024; y a fin de ese mismo año, junto al flacucho Harris Dickinson (29), «Babygirl». Curiosamente el cantante le decía a su esposa de la misma forma.
Al hablar de la cinta, Kidman la definía como «liberadora» en una entrevista: «Muchas veces las mujeres son descartadas en un cierto periodo de su carrera como seres sexuales. Así que fue realmente hermoso ser vista de esa manera».
Continuó con el mismo tono: «Hubo partes que ahora no están en la película que filmamos y que me dieron… fue agotador, pero también emocionantemente perturbador». Con menos delicadeza, explicó que «hubo momentos cuando estábamos filmando en los que pensé ya no quiero tener más orgasmos».
Las dichosas escenas no le hicieron gracia a Urban. En una entrevista de radio en Australia le preguntaron «¿qué piensas cuando ves a tu hermosa esposa con hombres jóvenes y hermosos como Zac Efron teniendo estas hermosas escenas de amor?».
Tras eso se cortó la comunicación de golpe, algo que los locutores interpretaron como un enojo.
La oficina de prensa del cantante se apuró a aclarar que fue una falla de comunicación, y una fuente le confirmó a «The Sun» que el marido «le puso buena cara a los papeles atrevidos en la pantalla y a todos los comentarios sobre su sexualidad».
«Pero no reaccionó bien cuando la gente se burlaba de él porque Nicole salía con chicos guapos más jóvenes, aunque sólo frente a la cámara, y fue un tema delicado que se convirtió en un verdadero problema con el paso del tiempo», añade la publicación.
De acuerdo a «People», la separación de hecho era conocida por todos los amigos de la familia y lo que aceleró la solicitud de divorcio fue que el ahora exmarido se fue a vivir solo. «En el entorno de Keith creen que se trataba de algo inevitable», dice el medio. Al tiempo asegura que la estrella de cine primero se la jugó a fondo para que volvieran y a la hora del consuelo se refugió en su hermana.
La periodista Yenny Nun ha entrevistado muchas veces a Nicole Kidman y se declara sorprendida por el divorcio. «Si bien no hablaba tantos detalles sobre su vida con Keith Urban, siempre decía que era muy afortunada de haber encontrado en él al amor de su vida pues tenían tanto en común: los dos vienen de Australia», afirma.
¿Usted también tiene una teoría, Yenny?
«Él iba mucho a giras y ella tenía también mucho trabajo. No se veían mucho. Quizás él no se dedicó tanto y se fueron distanciando. Además acuérdate que ella lo ayudó mucho a dejar sus adicciones y hasta lo internó cuando estaban casados».
¿Qué contaba Nicole sobre su divorcio de Tom Cruise, en 2001?
«Para ella fue traumático porque además no la dejaban ver a los dos hijos adoptivos que tuvieron. Cuando le preguntábamos, ella se llevaba un dedo a los labios, como signo de que debía callar, y ponía cara de tristeza. Se sabe que tenía un acuerdo de confidencialidad para no decir nada».



