El rockero pide que los demás tengan cuidado con él
“Ahora que tengo la licencia, nadie quiere acompañarme en el auto”, cuenta.
Sobre Ozzy Osbourne (61), el emblema del heavy metal, se han escrito una montonera de cosas. Que una vez se comió a un murciélago vivo en pleno concierto, que estuvo drogado durante un mes completo o que se ponía los vestidos de su esposa cuando estaba muerto de borracho, son sólo algunos hechos que han levantado su figura a niveles espaciales. Y aún lo sigue haciendo.
La revista alemana “FHM” publica una entrevista con el ex vocalista de Black Sabbath, que revela que tras seis décadas de existencia no había podido lograr licencia para conducir… hasta que lo consiguió. “Lo había intentado 19 veces antes y por fin la obtuve”, confiesa el cantante.
Sobre la razón de su incapacidad para conquistar el carnet, que se había transformado casi en una obsesión, Ozzy es súper honesto. “Siempre estaba borracho, drogado o algo así”, complementa el inglés.
Y aunque ahora ya no tenga problemas en salir a pasear por los alrededores de Beverly Hills, donde vive en su mansión, el cantante actualmente tiene otro inconveniente: nadie quiere acompañarlo.
“Ahora que tengo la licencia, nadie quiere acompañarme en el auto, pero bueno, igual se entiende”, cuenta Ozzy.
Pero ni eso le ha quitado la alegría. Tan exultante estaba el cantante por su actual condición de conductor, que compartió su alegría junto a sus casi 700 mil fanáticos que tiene en Twitter. “Acabo de aprobar mi licencia. Me tomó 60 años en hacerlo, pero lo hice”, escribió. Pero también fue responsable: “Por primera vez en mi vida estoy legalmente apto para manejar, entonces, ¡tengan cuidado!”.
Respecto de sus numerosos fracasos, Ozzy recordó que una vez estaba tan nervioso antes de dar el examen de conducir, que le pidió a su médico tranquilizantes… todo para calmar las presiones ante el difícil desafío. “Estaba tan dopado por las pastillas, que cuando tenía que girar con el auto, estaba sencillamente dormido”, reveló.
El relato termina con Ozzy en el mismo auto despertando de su siesta motorizada y junto a él una nota del profesor que lo acompañaba. “Señor Osbourne, lamentablemente no pasó usted el examen. Le sugeriría que no vuelva a conducir este auto nunca más en su vida”, comenta el rockero sobre lo que decía el texto.


