Recepción a representantes de la realeza europea en el histórico inmueble de calle Dieciocho
Estarán en el mismo lugar donde hace 60 años se alojó Balduino, el primer monarca belga en visitar Chile.
Los reyes de Bélgica, Felipe y Matilde, ya están en Chile para cumplir una visita de Estado originada en una invitación realizada por el presidente Gabriel Boric, a 60 años del primer viaje de un monarca de esa Casa Real europea.
El programa contempla este martes una recepción en el Palacio Cousiño, en el centro de Santiago, lugar donde en 1965 alojó al rey Balduino, quien era tío de Felipe, actualmente en el trono.«Se va a ocupar el primer piso y la terraza. Los invitados van a estar de pie distribuidos en los salones. No está contemplado un recorrido porque su estadía es breve. Habrá una reunión con pocas personas al inicio de la actividad en el segundo piso y después bajarán a compartir con los invitados», detalla Carmen Julia Roba, administradora del Palacio Cousiño.
El inmueble decimonónico de la calle Dieciocho no es ajeno a la realeza y los dignatarios mundiales. «En la época de Eduardo Frei Montalva estuvieron el rey Balduino, Golda Meir, Indira Ghandi y Charles de Gaulle. En la época de Jaime Ravinet vino la princesa Ana de Inglaterra y la infanta Cristina de España», apunta la funcionaria.
Antes del incendio de 1968, el Palacio Cousiño se usaba para alojar visitas ilustres. «Se quemó para la venida de la reina de Inglaterra y se restauró entre los años 70 y 80. Luego vinieron el expresidente Figueiredo de Brasil y el 82 estuvo Álvarez de Uruguay. Después no vino nadie y se volvió a considerar para los reyes de España, pero ya no cumple con los requisitos de seguridad. Además, hay que contratar los servicios y finalmente se le ha dado la importancia de patrimonio histórico», afirma Carmen Julio Roba.
La elección del lugar para la recepción no es antojadiza. «Este palacio, joya de la arquitectura del siglo XIX, alberga, entre otras cosas, una pintura realizada por un artista belga, así como mármol importado de Bélgica, testimonios concretos de los lazos culturales y artísticos entre nuestros dos países. Esto es un homenaje directo a esa memoria histórica y a los vínculos culturales que unen a ambos países desde hace más de un siglo», asevera Christian de Lannoy, embajador de Bélgica en Chile.
A cargo de la recepción está el banquetero Juan Pablo Izquierdo, quien combinará sus preparaciones usando ingredientes binacionales con el chef belga radicado en Chile, Rudi Scholdis, del restaurante Amandine Bistró.
Alfredo López, periodista especializado en realeza, explica que «la monarquía belga es una de las más consolidadas de Europa y además ha sido tomada como ejemplo para las otras coronas sobre cómo ha sabido resistir los embates de la historia, como las guerras mundiales. Siempre ha sobrevivido en su país, a diferencia de otras monarquías que se han debido exiliar. Son vistos como una corona con mucha fortaleza. La Casa Real de Bélgica es una de las más fieles al Vaticano, de hecho hay muchas bulas papales respecto de la familia real entregadas por servicios a la fe».
López -@alfogram en Instagram- recalca que «esta visita es muy importante porque es similar a la que hizo Balduino, que vino con la reina Fabiola de Mora y Aragón con la misión de desarrollar la ciencia. Fue una invitación de las universidades de Chile que contribuyó a la metalurgia y la minería. El campus de la USM en Concepción lleva el nombre del rey Balduino por esto. Sabía las potencialidades de Chile en estos ámbitos. Es bonito que su sobrino nieto, Felipe, venga con una agenda similar».
El embajador belga Christian de Lannoy enumera que los principales temas mutuos «son la cooperación científica y académica, la transición energética con foco en el hidrógeno verde, la producción responsable de litio, la exploración astronómica, la innovación tecnológica y la sostenibilidad. Todo ello basado en valores comunes como la democracia, el multilateralismo y el desarrollo con equidad».



