El comediante, radicado en España, pasará el verano en Chile
«Llegué resfriado o con alergia al plátano oriental, Santiago me recibió a pura tos», reconoce de entrada Juan Carlos Meléndez (64), lanzando de improviso una carcajada que pronto se vuelve estornudo. «Quizás es la contaminación, pero yo creo que es el polen», se retruca a sí mismo el conocido comediante que aterrizó este miércoles en Chile, país donde ya no tiene su hogar. Está radicado hace dos años en Málaga, España, junto a su esposa Sandra Bermúdez y sus dos hijos menores, a quienes no verá hasta el próximo año.
El plan del humorista apodado Palta es quedarse trabajando acá durante el verano, al menos hasta marzo. «Yo necesito actuar, por autoestima, por leitmotiv, necesito subirme a los escenarios. Allá en España tuve actuaciones esporádicas, pero no tengo un circuito como lo tengo en Chile», explica el también actor e imitador, recordadísimo por sus actuaciones en el Festival de Viña. «Mi familia entendió que tenía que venir, estaban contentos de que tomara la decisión de venirme estos cuatro meses. Durante los últimos dos años hemos estado muy apegados como clan, pero también requiero trabajar», continúa él, quien este viernes participará del programa «El purgatorio», de Canal 13.
¿Muy duro no ver a la familia en tanto tiempo?
«Claro, pero también es bueno a veces que te echen de menos un ratito. Con Sandra ya estamos súper consolidados, ella estaba muy contenta que me viniera porque sabía que necesitaba este viaje por mi felicidad artística. Yo siempre he vivido del escenario y allá me pegó un poco no poder actuar. Había semanas en que andaba muy contento y otras extrañando a Chile».
El distanciamiento, Juan Carlos.
«Este distanciamiento lógico que nos va a pegar, a pesar de estar consolidados. Pero como te dije, está bueno también tener un tiempo lejos y extrañarse. Por ejemplo, recuerdo que los únicos problemas de convivencia que hemos vivido allá en Málaga con mi señora, son las típicas diferencias domésticas intrascendentes. Que el orden, que hay que lavar algo, que está desordenada otra cosa. Nada grave. Nosotros hemos estado juntos por 25 años y yo me fui a España por amor a ella. Ella quería volver a su tierra a ver a su familia y yo me fui para estar junto a ella».
Sobre su tiempo fuera de casa, Juan Carlos precisa que «lo más complicado va a ser estar lejos de mis hijos chicos». «Allá yo soy un papá muy presente, ponte tú, yo duermo con el más chico. Es una lapa. Antes de irme me dijo que iba a estar abrazando un peluche pensando que era yo. Eso me remeció», revela él, para establecer que «también extrañaré mucho no poder acompañar a mi otro hijo al teatro y a sus clases de natación».
¿Cuál es su plan acá en Chile?
«Mi plan es subirme al escenario. Ya estoy en conversaciones con productores para hacer rutinas generales, aunque desde hace tiempo estoy trabajando en un nuevo show que bauticé como Fono-Sapiens. Mi idea es ensayarlo con todo acá, dejarlo listo, probarlo con espectáculos en Chile y después presentarlo por allá».
¿Al público español?
«Claro, allá lo estaba ensayando con acento español, andaluz. Ya puedo imitar perfecto el acento y las palabras de la zona donde vivo. Yo creo que ni van a notar que soy chileno. La gracia es afinar lo más que pueda esa rutina durante el verano y llevármela a España con todo. Me tengo fe. Sé que va a funcionar».


