Dato clave para evaluar la calidad de cada plantel: mientras más años, mejor
Este miércoles, con la rendición de Matemática (M1) e Historia, se dio por finalizada la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES). Ya quedó atrás la tensión de los exámenes; a partir del 2 de enero, cuando se conozcan los resultados, viene la hora de elegir, con la mente fría y los ojos bien abiertos, dónde estudiar.
¿Por qué conviene fijarse en la acreditación del plantel donde se postula?
«La acreditación es un mecanismo de aseguramiento de la calidad. Las instituciones que están acreditadas han pasado por una revisión de sus procesos y de sus resultados que da una garantía a los estudiantes de que la promesa educativa que la institución formula puede ser cumplida», explica Andrés Bernasconi, presidente de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), organismo autónomo encargado de otorgar este sello de calidad a universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica.
Además, acreditarse es uno de los requisitos que se piden a las instituciones para la entrega de beneficios estatales, por lo que sus alumnos pueden acceder a gratuidad (si el plantel está adscrito) y becas.
Para lograr acreditarse las universidades deben pasar por una revisión externa y una autoevaluación. Del resultado de este mecanismo depende la cantidad de tiempo que son certificadas, entre 3 a 7 años (ver tabla).
«Los años están relacionados con la forma en que las instituciones van cumpliendo los criterios de acreditación», aclara el director. Los planteles se dividen en tres niveles de cumplimiento: básico (acreditación por 3 años), que necesitan autorización de la CNA para abrir nuevas carreras y sedes; avanzado (4 y 5 años) y excelencia (6 y 7 años).
«La diferencia entre niveles radica en que las instituciones acreditadas por 3 años deben dar cuenta de mecanismos, procedimiento y sistemas de evaluación permanente. En el nivel avanzado, junto con mantener esos mecanismos, los aplica sistemáticamente, de manera que obtiene mediciones sobre su eficacia y los utiliza para retroalimentar decisiones, en el sentido de que aspectos que no están funcionando como la institución querría, pueden ser corregidos», señala Andrés Bernasconi.
El nivel de excelencia supone que la universidad se encuentra consolidada y logra resultados que concuerdan con sus propósitos y metas institucionales, en un ciclo de mejora continua.
La acreditación es obligatoria desde 2020: ¿qué pasa con las universidades que hoy no están acreditadas? «No han podido demostrar que cumplen con el nivel de acreditación básico», comenta el presidente de la CNA. «Entran a un proceso de supervisión, que hace el Consejo Nacional de Educación por un plazo máximo de tres, las apoya años para que resuelvan sus problemas y luego vuelven a postular. Si de nuevo no obtienen la acreditación, lo que corresponde es el cierre de la institución», afirma.
Se puede ver el estado de todas las instituciones en ojodondeestudias.cl (https://acortar.link/RCokLE) y en cnachile.cl (https://acortar.link/ToqhJL)
Ejemplos recientes
El 15 de noviembre la U. Diego Portales (UDP) fue acreditada por 6 años y obtuvo el nivel de excelencia en todas las áreas. La decisión trae beneficios directos para los alumnos, asegura Carlos Medrano, director general de Aseguramiento de la Calidad UDP. «Es un impulso adicional a la reputación institucional y un reconocimiento a la alta calidad de la formación que imparte la UDP, lo que impactará positivamente en la valoración que se hace de las y los titulados», señala.
«En segundo lugar, existe una relación positiva entre el nivel de acreditación y los recursos estatales que reciben las instituciones de educación superior, por lo que estar en el nivel de excelencia significará una mejora en las condiciones materiales de la institución para desarrollar su proyecto académico», agrega.
Otro caso es la U. de Concepción, que el 22 de noviembre fue acreditada, por segunda vez consecutiva, por 7 años.
«Esto no es sólo un reconocimiento, sino que también es una obligación», opina la vicerrectora Paulina Rincón. «Debemos mantener el nivel de excelencia y tenemos que dar cuenta de los compromisos que asumimos al autoevaluarnos, al decir tenemos que avanzar en estas materias donde reconocimos oportunidades de mejora. Somos un referente en esto y, por lo tanto, tenemos obligaciones que cumplir también», advierte.



