En Infieles, Carolina Marzán, ex estrella de Los Venegas, da vida a una nana hot
La actriz protagoniza candentes escenas en la serie que Chilevisión emite hoy, y dice que no tiene pudores con su cuerpo. Sobre una eventual vuelta a la serie de TVN es clara: Creo que cumplí un ciclo.
Carolina Marzán (46) carga con un pesado estigma. Desde su debut con «Los Venegas» en 1989, fundió a fuego en el inconsciente colectivo su alter ego más reconocido: la entrañable y amorosa Paolita. «Es fuerte hacer por 20 años el mismo personaje», reconoce más resignada que apestada y agrega: «Por eso es bueno mostrarle a la gente cosas diferentes».
Y sí que lo hizo. Porque en el capítulo de «Infieles» que emite hoy Chilevisión, Marzán guardó por completo el recuerdo de Paolita. Todo para convertirse en una madura nana devoradora de hombres. «Este personaje es distinto. Es como muchas mujeres de este país, que tienen deseos y los tienen reprimidos por años», cuenta.
En la ficción, la picarona nana se disputa los favores sexuales de un heladero con una colega del barrio. «La tipa se volvía loca con este heladero. Cuando sentía la campana de los helados se le revolvían las hormonas. El gallo se dio cuenta que la mujer estaba ganosa y aprovechó. A veces hay hombres que no dejan pasar oportunidades», recuerda.
Independiente de materializar varias escenas candentes en el capítulo, Marzán sin duda será recordada por chapotear desnudita en compañía de su circunstancial Romeo. «Es bien subida de tono esa escena de la piscina, pero si te digo que me dio vergüenza te mentiría. No tengo pudores con mi cuerpo», confiesa.
«Cuando me llamaron de Infieles para hacer este personaje, de entrada les dije soy una mujer de 46 años, que he tenido embarazos y que he dado de mamar. En el fondo mi cuerpo es un cuerpo con historias. Eso les gustó», recuerda.
– Está bien linda usted.
– Una ya no tiene el cuerpo de hace 20 años, pero me conservo. Además con la edad las mujeres nos valoramos por lo que somos por dentro y no por esa cáscara que se va desmembrando con los años.
– También dicen que las mujeres maduras están más lanzadas.
– No es que sean lanzadas. Es que están más liberadas. Si yo me encuentro con un hombre, que es guapo y tengo ganas de besarlo, lo hago. No por eso voy a ser lanzada o puta. En todo caso eso no lo hago a menudo.
– Oiga, ¿usted no estaba en Suecia?
– Sí, decidí volver junto a mi hijo y mi pareja por una cuestión personal. Ahora vivo en Quilpué con mis papás, cosa que me encanta. Pero no descarto volver en un futuro.
– ¿Y volvería a «Los Venegas»?
– Yo cumplí un ciclo ahí. 20 años es suficiente y es bueno. Quizás uno se aferra a ciertas cosas que te dan cierta seguridad y esa seguridad te impide realizar otras cosas. Cuando tú sueltas eso te das cuenta que hay muchas más cosas por hacer. Y ahora estoy feliz con esta vida que estoy llevando.


