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Autor de la Foto: FACEBOOK/GREG WICKHERST
Título/Pie de foto: Izzy con los variados estilos que le hace su padre.
Tomó clases de cosmetología al verse superado. «Sólo estoy actuando como padre», afirma Greg Wickherst
Aprendió sobre moños, trenzas y colas de caballo, que demora entre cinco y diez minutos en hacer. Su hija es la que decide cada mañana cómo quiere verse.
Ignacia Castillo
Un dedicado papá supo cómo meterse en un terreno desconocido para muchos hombres, que es el peinar bien a una niña. Con algo de práctica, logró convirtirse en un avanzado en la materia.
Greg Wickherst, un papá soltero de 39 años de la ciudad Pueblo, en Colorado, comenzó a tener problemas para peinar a su hija Izzy, de casi tres años, cuando le fue creciendo el pelo. Él y la mamá de Izzy se separaron hace un año, y ahora la menor pasa casi todo el tiempo con él, por lo que sintió que tenía que tomar cartas en el asunto.
Como Greg se afeita la cabeza hace 15 años no tenía cercanía con las cosas de peluquería. Para su fortuna, como trabaja como representante de admisiones en un centro de estudios técnicos de Puebla llamado IntelliTec College, donde también tienen la carrera de cosmetología, decidió pedir ayuda a la supervisora del programa. Así terminó siendo instruido por una alumna llamada Ashley Rivera, quien le enseñó diferentes estilos con una cabeza de maniquí con la que Greg aún practica en su oficina.
Su historia se hizo viral esta semana. Él cuenta que todo partió cuando estaba leyendo un artículo de madres solteras en el «Huffington Post», donde al final decía que si un padre soltero tenía fotos que quisiera compartir les mandara un mail. «Mandé un link de mi álbum de Facebook que tenía fotos con los peinados que le había estado haciendo a mi hija. Les gustó la historia, así que hicieron un artículo. Ha sido una locura desde ese momento», afirma a LUN.
Wickherst dice que normalmente se demora entre cinco y diez minutos en lograr sus creaciones. «Mi hija los ama, es parte de nuestra rutina mañanera. Después de vestirla ella me dice ‘¡Péiname papi!' Entonces la siento y le pregunto qué quiere. La mayoría de las veces dice que quiere un moño, pero a veces trenzas o sólo una cola de caballo» afirma.
No se demoró mucho en aprender, excepto por la trenza francesa y la trenza espiga. «¡Esas son engorrosas!», afirma. «¿Qué pienso? Por un lado pienso que es tonto, porque sólo estoy actuando como padre. Pero por el otro lado me encanta que los papás sean vistos de manera positiva. Me molesta que los medios y la publicidad nos haga parecer idiotas, entonces si esto hace que la gente piense mejor de los padres eso me hace feliz», concluye.


