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Autor de la Foto: CEDIDA
Se habían casado hace 47 años
Las sospechas apuntan a una fuga de combustible, producto de una lámpara a gas en mal estado.
Jorge Núñez
Una lámpara a gas en mal estado fue la responsable de apagar las vidas del pastor evangélico Moisés Vega Urtubia (66) y su esposa Nancy Vicencio (62), quienes murieron asfixiados en una cabaña del Cajón del Maipo la madrugada del miércoles, el mismo día que cumplían 47 años de matrimonio.
Él era pastor pentecostal; ella dueña de casa. «Igual que todos los años, subieron a celebrar a las cabañas de siempre, pero como las encontraron todas arrendadas, no les quedó otra que buscar un lugar alternativo», cuenta Freddy Vega, sobrino de la pareja y ex bombero con siete años de experiencia, cuatro de los cuales los pasó en el Departamento de Investigación de Incendios.
Así fue como, preguntando por albergues, la pareja llegó a la cabaña ubicada en Laguna Negra 57.000, zona de Baños Morales, sin saber que ahí pasaría su última noche. «La vivienda en sí no es tan pequeña, pero tiene un grave problema de falta de ventilación, porque no se pueden abrir las ventanas», detalla Freddy. Este dato es muy importante para entender el accidente, «ya que mis tíos murieron a causa de una fuga de gas en el regulador de la lámpara que les prestó el dueño de la casa, porque en ésta no había electricidad», asegura el hombre, quien cree que «si hubiera existido circulación de aire al interior de la vivienda, el gas se habría disipado sin dañar a nadie».
Para sostener su teoría, el ex investigador esgrime: «Luego de que se fueron los peritos policiales yo hice mi propia investigación bomberil y encontré que el vidrio de la lámpara estaba negro de hollín, señal inequívoca de una mala combustión del gas». Según explica, «si el regulador tiene una fuga, el gas que llega a la mecha es mucho menos del necesario, lo que produce una combustión incompleta y altas concentraciones de gas en el ambiente».
A lo anterior hay que sumarle que Moisés y Nancy cometieron un grave error. «Por norma las lámparas que funcionan a gas natural, no se pueden ocupar en lugares cerrados, ya que tienen un alto consumo de oxígeno, el que al acabarse puede hacer que se apague y causar una tragedia», advierte.


