Daniel Galindo y Johana Escudero tardaron dos años en acondicionar el vehículo
Tienen una cama King, un baño completo y cocina. Viven su vida nómade desde 2023.
La historia de @buslifechile comenzó en 2020, cuando Daniel Galindo y Johana Escudero, ambos de Villa Alemana, decidieron casarse luego de nueve años juntos. No querían un matrimonio común y corriente, puesto que no querían una vida convencional y su proyecto de vida, pensado en plena pandemia, tenía una condición que incluso entusiasmaba más a los enamorados que la misma boda: querían vivir en una casa rodante.
Así, Galindo buscó opciones por internet, donde encontró el bus que hoy llaman El Pequeño Gigante.
«Mi familia no creía hasta que llegué con el bus y lo estacioné afuera de la casa, ahí recién me tomaron en serio», confiesa.
Escudero vivía en su departamento y él con sus padres, y en los tiempos libres fueron acondicionando el vehículo. Aprendieron lo que no sabían en Youtube y un mes después de la compra tenían desmontando el interior.
«No tuvimos ayuda de maestros o algo así, todo lo hizo Daniel mientras yo aportaba en el orden», cuenta Johana respecto al proceso de camperización.
A finales de enero de 2021 ya tenían el interior aislado térmicamente, ventanas cerradas y estaban montando la estructura para el baño. En septiembre, este último estuvo listo.
Luego pusieron paneles solares para garantizar energía renovable, sistemas de agua potable y un diseño interior que maximiza el espacio. Construyeron una cocina funcional y en su habitación pusieron incluso una cama tamaño King, todo hecho a pulso y con un estilo de decoración cálido. Galindo dice que el proceso se puede dividir en tres partes: desmontaje, aislación y equipamiento, esto último sumado a las terminaciones.
«Cuando el bus ya estaba listo, no tenía escapatoria», confiesa entre risas el hombre, describiendo la antesala del matrimonio que finalmente fue en abril de 2023.
Desde la fiesta se fueron a vivir directamente al bus.
«Cuando llegué a vivir aquí para mí fue extremo porque una no está acostumbrada a tener todos los espacios más reducidos, tienes que adaptarte. Los primeros meses me costó mucho», admite Escudero.
Luego de unos meses adaptándose a vivir en el vehículo y a manejar la máquina, la familia emprendió los primeros viajes cortos de prueba. Su primer aniversario de matrimonio fue un viaje directo al Parque Nacional Pan de Azúcar, en Atacama. El retorno fue con paradas en diferentes lugares hasta llegar a su «base»- como le dice Galindo-, en Villa Alemana, donde se mantienen estacionados cuando tienen que trabajar. Desde ahí viajaron a Valparaíso para pasar este Año Nuevo frente a la costa.
«El año pasado tuvimos nuestra primera Navidad en Portales y aprovechamos de quedarnos hasta el ensayo de los fuegos artificiales. Ahí decidimos irnos porque la gente se amontona a los lados del bus, y todo estaba muy colapsado, entonces fue una experiencia difícil», cuenta Galindo.
Este año se prepararon mejor y buscaron una ubicación donde estar más tranquilos.
Ambos asumen que el sueño está recién comenzando, que pretenden conocer el país primero y luego aventurarse al extranjero.
«Nos gustaría llegar a Alaska. Además, tenemos familia en otros países así que está la invitación hecha, es cosa de llegar solamente», menciona ella, pocas horas antes de recibir el 2025 desde Valparaíso en El Pequeño Gigante.


