Se hicieron virales en TikTok
No solo aumentaron sus ventas. A la novia le han ofrecido desde el peinado hasta el maquillaje y el ramo, todo gratis.
Esperanza Villarroel (23) y Francisco Orellana (26) nunca imaginaron que un simple video le traería tanta visibilidad a su emprendimiento.
«Siendo las 6:57 de la mañana, aquí estamos vendiendo hamburguesitas».
Así partió todo, con Francisco dando inicio a su día laboral junto a Esperanza afuera de la estación Concepción del Biotren.
En el video se veía su pequeño puesto, armado con una mesa y un cartel que decía «tu compra ayuda a pagar nuestra boda».
En ese momento comenzó una especie de bola de nieve virtual.
«Nunca dimensionamos la magnitud que iba a tener ese cartelito. Lo colocamos y desde el primer día hubo mucha gente que nos contactó, aunque algunos nos agarraban para la chuleta y ahí nosotros nos reíamos con ellos, pero hubo muchos que nos apoyaron, gente que compraba un pan y pagaba tres y que decía lo otro para su boda», relata Esperanza.
Francisco recuerda que él no estaba de acuerdo con la idea del cartel, pero que su prometida le insistió y lo convenció. «Ella me dijo mi amor, pongamos el cartel, con el cartel vamos a vender. Así que hice el vídeo, lo subí a TikTok y se hizo viral» cuenta.
El emprendimiento de esta pareja no es su primera incursión en el mundo de los negocios. Ya en el verano habían vendido helados con distintos toppings bajo su marca «Praise», lo que les permitió reunir fondos para su vida juntos. Esa vez compraron electrodomésticos para su nuevo hogar.
Cuando el verano terminó, el clima ya no favorecía ese negocio y fue en ese momento cuando surgió la idea de vender hamburguesas para cubrir los últimos gastos del matrimonio.
Desde que su historia se viralizó, han logrado reunir más de 300.000 pesos en donaciones, algunas provenientes de lugares tan lejanos como Estados Unidos. Productoras locales se han ofrecido para encargarse de la iluminación, decoración y organización de la boda, regalándoles detalles como los ramos de flores, la torta y los monitos que la decorarán. A la novia le han hecho muchos regalos y hasta le han ofrecido peinarla y maquillarla para su gran día.
Francisco, entre risas, alega que en cambio «ningún barbero me quiere cortar el pelo a mí».
Aunque aún les falta alcanzar su meta financiera total, ya han cubierto gran parte de los gastos.
El pasado viernes, finalmente, se casaron por el civil. «Yo tengo videos donde decía que no iba a llorar, pero lloré», reconoce Francisco. Ahora esperan expectantes el 31 de agosto, fecha en la cual pactaron su matrimonio por la iglesia, que es el que más les importa a ambos y que se celebrará, en buena parte, con el apoyo de la gente.


