¿Pasaría todo el verano limando las uñas de este elefante?

Fecha:

A nadie en su sano juicio le agradaría molerse la espalda justo cuando todos los demás -amigos, familia y cualquier otro mortal- están en la playa, comiendo palmeritas o jugando a las paletas.

Y ciertamente hay trabajos en que uno, más temprano que tarde, aprende a sobrellevar con cierta cuota de dignidad. Pero en la competencia por la peor pega para realizar en la mitad del verano, los que sin duda se llevan un premio son los que están soportando, como cualquier santiaguino, los más de treinta grados a la sombra, pero limando uñas de elefantes, cargando fajos de alfalfa y retirando carretilladas de fecas de grandes animales como tarea diaria.

Es el personal del Zoológico Metropolitano, que, bien o mal, ya se ha acostumbrado a estos trotes, y ni siquiera refunfuña.

Pero dentro de este equipo hay un grupo más pequeño que está allí para recoger sus primeras experiencias y entrar en el agresivo mundo laboral. Son los alumnos en práctica de medicina veterinaria que llegaron hasta el zoológico provenientes de las más diversas ciudades del país.

Todo, para pasar una temporada que, en el caso de varios, constituye el trabajo soñado.

Carolina Opitz, de 21 años, vino de la Universidad Austral de Valdivia. Está en cuarto año, y todavía le queda un mes completo entre los pasillos y rincones asoleados del parque de animales. Pero no quiere volverse a su casa.

«En principio, tengo que cumplir con el requerimiento de horas que me pide mi universidad, pero quiero hacer el intento de que me dejen el resto del verano. Siempre quise trabajar en un zoológico, y este es el más grande de Chile, el único de nivel internacional. Difícilmente tendré la oportunidad de nuevo», explica.

Respecto de las fecas, acaso la tarea más desagradable para cualquier otro, dice que «es complicado, pero en algún momento ya no te lo cuestionas tanto. Es todo parte de un trabajo global, y no puedes descuidar ningún detalle. Este es otro, y ya».

Carolina está en la cocina, preparando las raciones personalizadas de comida que cada animal consume a diario.

Y Juan Pablo Opazo, de 25 años y proveniente de la Universidad de Concepción, la tiene algo mejor: está refrescando a los monos con un chorro de agua que lanza una manguera.

– ¿No te gustaría estar manguereándote tú mismo?

– Sí, pero no siento tanto calor. Ojalá usáramos overoles de manga corta, pero no es tan dramático. Es que haciendo esto me olvido de todo. Me echo un poquito de agua en la cabeza y ya. ¿Qué calor?

 

Limpieza de las jaulas«El olor no es tan terrible»

Esa es la cantidad de veces que los cuidadores del soberbio elefante africano del Zoológico Metropolitano tienen que recurrir a la carretilla para eliminar todo rastro de sus necesidades fisiológicas.

A Juan Pablo ya le ha tocado la función: «Como los elefantes son herbívoros, el olor no es tan terrible. El problema es más bien que no dejan de hacerlo nunca, y cuesta que se endurezca. A diario hay que pasar unas cinco o seis veces por su casa para que no se molesten. Al principio costó, pero espero mejorar a la próxima».

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...