Con 80 años, el rostro de TVN se siente vigente en la TV, la radio y las redes sociales
Desde 1968 que el comentarista, prácticamente, vivía en el búnker de la Roja. Hoy lo encuentra pasado de moda. El periodista le hizo una arenga a la Selección femenina que disputará la Copa América.
Con 80 años cumplidos el 26 de febrero pasado, Pedro Carcuro desbloqueó otra tarea que tenía pendiente al regresar en cuerpo y alma al complejo deportivo de Juan Pinto Durán. El mítico rostro de TVN fue en persona a hacerles una arenga a las jugadoras de la Roja femenina, que este sábado inician su participación en la Copa América de Ecuador.
El comentarista, que es parte del inventario de la señal estatal luego de 55 años de trabajo ininterrumpido, realizó un despacho para el «Buenos días a todos», pero cuando se apagó la cámara vivió su propia jornada de emoción por volver al búnker, donde reporteaba cuando aún era colorín. «Estaba sacando la cuenta y hacía una década que no entraba a Pinto Durán. El 2015, cuando estaba Jorge Sampaoli, fue la última vez que vine», recordó el hombre del «me pongo de pie», que más tarde participó del famoso desayuno con el casildense. Esa cita fue en la casa de Milton Millas y el DT reveló que el camarín de la selección era ingobernable. «Ahí fue donde virtualmente anunció que se iba. Fue una despedida anticipada y ahora que lo pienso fue bien pillo el huevón», recordó con ironía.
¿Encontró muy cambiado a Pinto Durán en este regreso, Pedro?
«Está más o menos igual. Sigue siendo antiguo, está pasado de moda. Yo creo que el fútbol chileno necesita algo de mayor nivel. Pero es lo que hay, como me decían las chicas de la Selección femenina y Lucho Mena».
Imagino que conoce el lugar de memoria ¿En qué año empezó a ir?
«Como reportero empecé a ir el 68. Me acuerdo de todas las historias de la Selección con técnicos como Nelson Acosta y, sobre todo, con Lucho Santibáñez. Con él tuve grandes peleas futbolísticas, pero después nos tomábamos un café y no pasaba nada».
¿Era una época de puertas abiertas, no?
«Claro, había sólo una valla que se abría casi automáticamente y uno podía estacionar dentro. Era todo amable, había una sala para los periodistas. Y a los jugadores los seguíamos hasta las piezas, como a las del Pato Yáñez o Carlos Caszely, y recuerdo por ejemplo haber estado casi en los camarines. Pero bueno, el fútbol fue cambiando y hay que entender que las exigencias son otras. Y yo me adapto».
¿Y de la gente que usted conoció ya no queda nadie?
«No hay nadie. Da lata decirlo, pero yo soy de los pocos sobrevivientes de aquellos años de la Selección chilena Estamos hablando de los años 70 y 80. Son muy pocos los colegas que hay ejerciendo. De mi generación, de hecho, no hay nadie».
¿Y eso le da nostalgia o le da fuerza?
«Me da la oportunidad de enfrentarme a la realidad de este camino que uno ha hecho, que es largo, que es bonito, que me ha significado parte importante de mi vida. Y nada, pues siento que estamos en la tierra derecha y que pronto vamos a llegar a la meta».
¿Con esa meta se refiere a jubilar? Porque usted siempre está diciendo que se va…
«No, no soy capaz de jubilar, porque me gusta mucho lo que hago, de verdad. Me siento con fuerza, porque piensa tú que yo trabajo en la radio con programas todos los días a las seis de la tarde, luego trabajo en el canal y además ahora tengo las redes sociales. Así que me entretengo, lo paso bien, quiero lo que hago y me siento con ganas, porque si no tuviera ganas me quedaría en la casa acostado, cosa que sería una jubilación anticipada que te termina por liquidar, es lo peor que uno puede hacer».
Oiga Pedro, ¿y cómo anda de salud?
«Bien, bien, ahora voy al chequeo médico por los 100.000 kilómetros. Fallan algunas cosas en mi salud, siempre hay algunas fallas, pero básicamente es algo rutinario, me siento perfecto».


