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Autor de la Foto: ELISA VERDEJO
Título/Pie de foto: Pedro Sabat se mantiene pendiente de la salud de sus sobrina.
FOTO 2
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Autor de la Foto: ELISA VERDEJO
Título/Pie de foto: Francisca cayó al roquerío al tratar de ayudar a su hermano Agustín.
Su sobrina, de 17 años, cayó a unos roqueríos en Papudo y se encuentra en coma inducido
La familia está más tranquila. «Ha movido sola sus brazos», dice el alcalde.
Equipo Política
Por la ventana de su departamento en Papudo, el alcalde Pedro Sabat miraba atento cómo trabajaban bomberos en lo que parecía ser un accidente en la playa grande del balneario de la Quinta Región. Nunca se imaginó que lo que hacían era tratar de reanimar a Fernanda Abu Ghosh Sabat, su sobrina, hija de su prima Verónica y nieta de su tío, el alcalde de Villa Alemana, José Sabat.
Días antes habían estado compartiendo en casa de Fernanda, aprovechando que gran parte del clan vacaciona en Papudo desde hace años. «Ella es una niña muy positiva, muy encantadora», dice el alcalde de Ñuñoa.
Fernanda permanece internada desde la madrugada del viernes, en la UCI del Hospital Carlos Van Buren, en Valparaíso, luego de caer a unos roqueríos, desde unos cuatro metros de altura, en momentos en que iba a ayudar a su hermano Agustín, quien cayó primero y resultó con fractura de pelvis. En total cuatro personas se accidentaron.
La joven se encuentra en coma inducido, a la espera de su evolución, mientras los médicos evalúan si hay daño cerebral a raíz del golpe sufrido.
«Se ha mantenido estable, lo que significa que no va a empeorar, así que es favorable. Las expectativas son positivas, pudo haber sido peor, pero dentro de todo Fernanda sigue con vida y eso alienta la esperanza», dice Pedro Sabat, quien destaca el estado físico de su sobrina de 17 años, que practica vóleibol, básquetbol y fútbol con frecuencia.
La familia Sabat se ha mantenido unida a la espera de la mejora de Fernanda. De hecho tienen un grupo de Whatsapp por donde se cuentan detalles del día a día de Fernanda. Franco, vicepresidente de RN e hijo de Pedro Sabat, estuvo con ella esa noche antes del accidente.
«Nos juntamos aprovechando que estábamos todos acá (en Papudo), nerviosos por el partido de Palestino que era al otro día. Fue fuerte el accidente porque habíamos estado todos juntos. Ella es una niña con harto carácter. Enterarnos de esto fue bastante fuerte», recuerda.
La diputada Marcela Sabat estaba en California, donde está en reuniones por la Fundación Keep a Breast, cuando se enteró del accidente. Fue su papá quien le escribió mientras iba camino a ver a su sobrina, esa misma noche.
«Fue una sensación extraña porque el accidente ocurrió en el mismo lugar en que he veraneado toda mi vida junto a mi familia. Yo estuve en ese mismo lugar con mis amigos muchas veces. El lugar que tanto amaba se une ahora a esta tragedia», cuenta la diputada.
«Nos ha golpeado a todos como familia, pero también nos ha unido muchísimo. Las miles de muestras de cariño, de personas creyentes y de las que no lo son, han sido impresionantes. Las cadenas de oración, las buenas energías y la fuerza que todo el mundo le ha enviado a la Feña la están ayudando a salir adelante», agrega.
El alcalde Sabat dice que habló con Alejandro, el papá de su sobrina, quien le cuenta que están más tranquilos y contentos porque ha habido señales de mejora. «Le retiraron el medidor de presión cerebral porque ha reaccionado bien y además le han hecho el test de Glasgow y ha subido de 7 a 10, lo que es positivo. Y además ha reaccionado bien al estímulo del dolor. Adicional a eso, ha movido sola sus brazos, los médicos hablan muy bien del pronóstico por su condición de deportista y vida saludable. Esperan, si todo sigue así, ir disminuyendo la profundidad del coma y traerla a conciencia y ver si ha sufrido algún daño cerebral», explica.
¿Para qué apagan el cerebro?
El neurólogo Alex Espinoza, de clínica Bicentenario, explica que un coma inducido es «apagar el cerebro» para que solo gaste energía en las funciones básicas y así evitar la muerte neuronal. Además, apunta que Francisca Abu-Ghosh «está teniendo una recuperación importante». Esto porque su padre, Alejandro, contó que subió puntos en el Test de Glasgow que le aplicaron y que le retiraron el medidor de presión intracraneana. Espinoza explica: «Glasgow es una escala que mide los niveles de conciencia y que determina la gravedad de un Traumatismo Encéfalo Craneano. Una persona normal tiene puntuación 15 y, en Chile, si marcas menos de 12, estás grave. Ella pasó de 7 a 10, eso es muy bueno. El medidor se pone en un hoyito en el cráneo y se usa para medir el nivel de inflamación del cerebro. Si se lo sacaron, es porque ya no hay inflamación».


